13:00. MARTES 21 DE MAYO DE 2019

Fabricante de sueños

Entrevistas
4 marzo, 2019
MARINA GARCÍA

A sus 79 años sigue mirando a las estrellas y emocionándose con cada amanecer y atardecer. Tal vez porque sigue buscando respuestas más allá de un horizonte que muy pocos ven. Graciano García (Moreda de Aller, 1939) es una inagotable fuente de optimismo y esperanza. Piensa, como los clásicos, que siempre hay un mañana mejor. Acaso, porque está curtido en mil y una batallas, que nunca doblegaron su espíritu justiciero y emprendedor. Periodista de los buenos y de los de antes, fundador de la revista Asturias Semanal y del periódico Asturias Diario Regional, y creador de una obra maestra: los Premios Príncipe de Asturias; Graciano García siempre ha cultivado sueños y tejido emociones. Incansable y voraz lector, -puso en marcha, hace 40 años, la editorial Nobel convertida hoy en el grupo Paraninfo que desde Oviedo vende libros en todo el mundo, y hace 25 fundó la revista de literatura ‘Clarín-; adicto a la poesía y poeta tardío, el director emérito de la Fundación acaba de publicar su segundo libro, ‘Palabras del abuelo’, donde acicala palabras, y reina la bondad y la belleza. Graciano García, ‘Chano’, como se le conoce ‘urbi et orbi’, nos abre las puertas de su casa, desde donde sigue fabricando sueños. El último: convertir Asturias en la Capital Mundial de la Poesía. Y a fe, que lo conseguirá quién fue capaz de llenar, las dos plantas del Auditorio de Oviedo, en la presentación de su primera ‘criatura’ (Una tierra, una patria, una alma). Todo humildad y sabiduría, Graciano García ya es historia de Asturias, como don Pelayo y la Santina. Pero, por encima de todo, es un extraordinario paisano.

.-Los Premios Príncipe de Asturias que usted creó, ahora Premios Princesa, pronto cumplirán 40 años. Por muchas razones, y parafraseando dos títulos de libros muy recientes, son todo un ‘manual de resistencia’, y también un ‘manual para vivir en la era de la incertidumbre’.

Los Premios nacieron en un momento de esperanza para España, en plena transición, esa etapa generosa, heroica, de nuestra historia que ahora algunos equivocadamente cuestionan. Y han ido evolucionando con los tiempos, pero manteniendo siempre el espíritu con el que fueron creados y que les ha dado una impronta de credibilidad y una fuerza especial. Son unos premios que buscan a los mejores, a las personas y las instituciones que sostienen trayectorias y obras extraordinarias, y ejemplares en cualquier parte del mundo. Y eso los ha dotado de un prestigio y un reconocimiento internacional muy elevados. A lo largo de los años hemos vivido momentos maravillosos gracias a los galardones, pero también otros no fáciles. Pero creo que en la Fundación hemos tenido siempre muy claros los objetivos y nuestros propósitos, y eso se nota, al transcurrir el tiempo, en la solidez y excelencia del trabajo hecho. Recordemos estos luminosos versos: ‘Hagamos los caminos que otros no se atreven a hacer’.

.-En 1981, el poeta José Hierro, fue el primer galardonado con el Príncipe de las Letras. Toda una declaración de intenciones en aquella España negra del 23-F, de secuestros, atentados, y del regreso del ‘Guernica’ de Pablo Picasso.

Sí, fue un momento muy especial, delicado también, pero muy especial. Y José Hierro representaba esa España esperanzada, sin rencor, que quería una vida en libertad. Tiempos inciertos y difíciles, pero nunca sin esperanza. Convencidos de que nuestros mejores días estarían en el futuro. Así lo dije en el acto de la entrega en 1981, ante los Reyes y el Príncipe. No me equivoqué. Comencé mis palabras con estos versos vaqueiros: ‘Por el alto del puerto non pasa naide, solo pasa la nieve y el aire’ De aquella Asturias aislada, a esta, presente en el mundo. Algo hemos contribuido a ello.

.-En su discurso, en el Teatro Campoamor, José Hierro apeló a la concordia y a la tolerancia “que consiste en que don Santiago Carrillo pueda decir lo que antes no podía, y que don Blas Piñar pueda seguir diciendo lo mismo que decía”. 38 años después, hay quién aún no ha entendido el mensaje.

Las cosas son muy distintas ahora. España ha llevado a cabo un proceso de transformación intenso y la democracia es fuerte, lo suficientemente fuerte, como lo son sus instituciones, como para poder superar circunstancias adversas y a algunos personajes inconvenientes. Ese discurso, tan valiente, tan inesperado, tan bello, tan insólito en aquel lugar y en aquel momento me trajo un gran disgusto, una gran amenaza que a punto estuvo de costarme el puesto de director de la Fundación. Siempre recuerdo aquel lío evocando con una sonrisa al romancero: “entre tanta polvareda perdimos a don Beltrán”. Se me acusó de que lo había inspirado yo. Una vez más, el apoyo de Sabino fue decisivo. “No saben de qué va esto”, me dijo.

-A usted, como a Unamuno, también le duele España, y Cataluña, como ha dejado escrito en su libro ‘Una tierra, una patria, un alma’.

Me duele, sobre todo, que menosprecien o infravaloren todo lo bueno que se ha hecho en estos últimos casi 50 años. Me duele que no se reconozcan los muchos méritos de nuestro proceso de reconciliación y los esfuerzos y sacrificios que se han hecho para hacer de España el país moderno, democrático, europeo y europeísta que es en la actualidad. Con todos sus defectos y sus problemas, España es una gran nación, con una historia de la que debemos sentirnos muy orgullosos y con un futuro muy prometedor. La unidad de España es un bien moral, y por tanto irrenunciable. Sin él no habrá ni democracia, ni paz, ni libertad. Don Quijote decía: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida”.Cataluña es

una parte muy importante de España, está en su origen, no como dicen, tergiversando la historia, los separatistas. Su independencia sería un desastre, sobre todo para ella. Confío en que este mal sueño se derrumbe pronto.

.-El Príncipe Felipe siempre reservó para la ceremonia de entrega de los Premios, su discurso de mayor calado, y ahora, en su condición de Rey, muchos de los mensajes que verbaliza en el Teatro Campoamor son como un prólogo que tiene continuidad en su tradicional discurso de Navidad.

El discurso de cada año, primero del Príncipe y ahora como Rey, en la entrega de los Premios, está considerado como uno de los más importantes, sino el más, de cuantos pronuncia a lo largo del año. El discurso de Navidad tiene un papel muy destacado en la agenda real, puesto que va dirigido a todos los españoles. Es lógico, por otra parte, que en él se reafirme en lo que ha dicho dos meses antes.

.-Por las tablas del Teatro Campoamor han pasado Raúl Alfonsín, Nelson Mandela, Isaac Rabin y Yaser Arafat, Hussein de Jordania, Helmut Kohl, Lula Da Silva… Toda una ‘ONU’ y otra apelación a la paz y a la concordia.

Sí, ambos son valores que en la Fundación hemos querido siempre poner de relieve, y que siempre hemos querido que brillaran con luz propia sobre el escenario. Y como dijo Carlos Fuentes el día que recogió su premio de las Letras, demuestran “lo lejos que puede llegar el espíritu humano cuando lo ilumina el deseo de añadir belleza y verdad a la tierra”.

.-Adolfo Suárez, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1996, es el único político español que ha sido merecedor de tal galardón.

Sí, porque el jurado consideró que así debía ser y porque Suárez fue, en momentos muy difíciles para España, una figura imprescindible y su legado es fundamental para entender la historia de la España de nuestro tiempo. Es uno de los políticos que más ha hecho por la reconciliación y el entendimiento entre españoles, eso es innegable. Fue también jurado de los Premios y ello me dio ocasión de tener largas charlas con él hasta bien entrada la noche. Algo, para mí, inolvidable.

.-Desde su nacimiento, en 1981, los jurados de la Fundación han galardonado a más de 400 personas e instituciones. Supongo que en la ‘nómina’ de premiados echará usted en falta algún nombre.

Decía don Severo Ochoa que no le gustaban los Premios porque son injustos, siempre quedan fuera de ellos algunos que los merecen, y yo le decía que más injusto es no dar ninguno.

.-El motociclismo, desde los tiempos del piloto Sito Pons (1990), siempre ha sido el ‘patito feo’ del galardón del deporte.

No tengo esa misma opinión. Se han dado cada año muy importantes Premios. El problema es que de Deportes todos sabemos mucho.

.-El plantón del atleta Carl Lewis, y la poca o ninguna disposición a recoger en Oviedo el Príncipe del Deporte, del nadador, Michael Phelps, o del atleta Usain Bolt, son una de las pocas asignaturas pendientes que la Fundación nunca ha podido sacar adelante.

Carl venía a Oviedo desde los Ángeles y perdió el avión del enlace previsto en Nueva York. Pidió disculpas públicamente en directo por Televisión. Así que no hubo ningún plantón. Estos súper deportistas tienen una agenda repleta de compromisos ligados a con tratos millonarios.

.-Los premios, desde su nacimiento, siempre han sido muy sensibles a la lucha contra la pobreza y a la enfermedad, pero también a las injusticias, y a los avances en la medicina o en la investigación.

Evidentemente, el apoyo y el reconocimiento a quienes dedican su vida a mejorar la vida de quienes más sufren, a curar enfermedades, a trabajar, en definitiva, por y para los demás, es uno de los pilares de nuestros premios, como le decía antes. Nacieron para premiar la excelencia, a las personas e instituciones que contribuyen con su trabajo al progreso y bienestar social de manera extraordinaria y ejemplar, como reza su reglamento.

.-Por cierto, ¿qué opinión le merece la situación de soledad y persecución, que padece el científico Carlos López Otín?

Creo que ahora mismo ya hay muchas personas que han manifestado públicamente su apoyo y su admiración por Otín, entre las que me cuento. Lo que ha pasado es muy triste y muy desagradable, pero todavía estamos a tiempo de remediarlo y conseguir que Carlos se encuentre feliz en Asturias y pueda trabajar e investigar aquí sin ningún problema. Es lo que se merece y Asturias no puede permitirse perderlo.

.-¿Cree que, llegado el momento, podría ser merecedor del Premio Princesa de Investigación?

Mi opinión es muy clara: dejar al Jurado hacer y decidir. Hay que tener en cuenta que en el mundo, para el bien de todos, hay científicos que están construyendo obras trascendentales para el progreso de la Humanidad. La competencia es muy dura.

.-En estos 38 años de premios y galardonados, de discursos y momentos irrepetibles, supongo que tendrá en el recuerdo cinco o seis momentos que le pido que destaque.

Nunca olvidaré la emoción de Isaac Rabin cuando, camino del Teatro Campoamor y al ver cuánta gente los ovacionaba en la calle, afirmó que una tierra como la nuestra, que defiende esos valores, no puede temer al futuro. Inolvidable fue también el ejemplo de fortaleza e inteligencia de Stephen Hawking, o la entrada de Mandela en el Teatro, dándole el brazo a Elisabeth Taylor. Recuerdo que John Glenn dijo que Asturias era el secreto mejor guardado de Europa, se fue de aquí impresionado por la belleza del paisaje.

.-Hace diez años, Ingrid Betancourt pronunció uno de los discursos más desgarradores que se ha oído en el Teatro Campoamor.

Sí, porque había pasado por una terrible situación, muchos meses de secuestro y torturas, y estaba muy emocionada, muy agradecida también por darle la oportunidad de expresarse, de decir tantas cosas que creía que tenía la obligación moral de decir.

.-En alguna ocasión, usted ha dicho que la ceremonia de entrega de los Premios es un “compendio de emociones”. Algunos nos hemos emocionado escuchando a Ingrid Betancourt, pero también a Leonard Cohen o a Claudio Magris.

Por supuesto, y a otros muchos. Los discursos de los premiados contienen, en general, párrafos realmente históricos, e inolvidables.

.-Aunque las comparaciones siempre son odiosas, también son necesarias. En dieciocho ocasiones, galardonados con un Nobel, ya habían sido distinguidos antes con un Premio Príncipe.

Sí, y nos sentimos muy orgullosos de ello.

.-La cuantía económica de los premios que concede la Fundación, siempre ha sido modesta, y hasta muy inferior a muchos premios de literatura.

A la de los Nobel, por ejemplo. Y ahí estamos, cada vez con mayor prestigio y con reconocimiento creciente. La cuantía económica no es lo más importante.

.-¿Se esperaba que el galardón al Pueblo Ejemplar de Asturias tuviese la trascendencia que ha tenido desde su primera edición en 1990?

Cuando lo creamos pusimos muchas esperanzas y toda la ilusión y lo hicimos para que tuviese trascendencia, para que, realmente, pudiera mejorar y ayudar a los pueblos en su desarrollo. Los pueblos son imprescindibles, y su protección es fundamental, por lo que conservan en valores y tradiciones, por lo que producen, por la calidad de vida que atesoran, y por saber incorporar iniciativas de progreso. Así que es una satisfacción muy grande ver que lo hemos logrado con este Premio, que también que le gustó mucho a Sabino Fernández Campo cuando era Secretario General de la Casa del Rey.

.-El pueblo de Cudillero sigue esperando que algún día llegue su momento.

Y llegará, o no, lo desconozco, si el jurado así lo decide. Hay muchos pueblos que son candidatos durante años y al final lo consiguen. Moreda, mi pueblo, tardó catorce años en conseguirlo.

.-Hábleme, un poco, de su nuevo libro, ‘Palabras del abuelo’.

Voy a transcribir la carta que me envió un gran amigo desde Bilbao: “Palabras del Abuelo’ no es solamente un libro de pensamiento y valores humanísticos ejemplares, es Graciano García. Lo más acojonante de Las palabras del abuelo es que has podido escribir un libro conforme a los valores que te han guiado toda tu vida y a los cuales siempre has sido fiel, nunca los has traicionado. Por eso tiene tantísimo valor. Y por eso, a tus nietos y todos los que te conocemos se nos estremece el alma cuando leemos esta maravilla de libro. La dignidad para mi es esto. Reflexionar sobre unos valores y forma de vida respecto de los cuales estás dispuesto ir hasta el paredón y han sido tu guía y tu Norte.”

.-Sus memorias de los premios y la Fundación, son un libro no publicado, y que nunca se va a publicar. ¿Nunca ha tenido la tentación de contar lo que nunca ha contado?

No hay secretos especiales. Pero ni esos se deben contar ni al cuello de la camisa, como diría mi inolvidable Sabino Fernández Campo.

.-Dos cuestiones más, pocos asturianos tienen una legión de 5.000 seguidores en su cuenta de Facebook. ¿Cuándo y porque se lanzó a la comunicación 2.0?

No lo sé. Empecé un día, creé un portal y pronto llegué a tener en él 5.000 amigos, el número máximo que se permite en Facebook. Para mí es como si tuviera un periódico. En el fondo ejerzo la profesión más bella, lo que quise ser desde muy joven, la de periodista.

.-¿Cómo se ve la vida, y los amaneceres, y atardeceres, desde su ‘dacha’ de Montecerrao y desde su ‘refugio’ en Tapia?

La vida es imprevisible pero hay que tener un proyecto para ella: vivirla a fondo con todos sus riesgos, perfeccionar la inteligencia y los conocimientos, y compartirla generosa y solidariamente con los demás para justificarla y engrandecerla. Vivo feliz, procurando estar lo más que puedo cerca la familia, en especial de mis cinco nietos, leyendo y escribiendo. En Tapia, al mismo tiempo, escuchando el canto rebelde del mar, viendo cómo las olas viajeras se desvanecen en la playa, cerca de una Sirenina que cultiva rosas de agua azules, preguntándome de dónde vienen esas olas que hoy agitan este mar maravilloso. Paisajes del alma que hacen muy bella la vida. En Oviedo sigo la vida de un Raitanín que vive en el jardín de mi casa, y también viendo cómo crecen las flores de las mimosas anunciando la primavera. Me gusta evocar este párrafo de El Quijote, que lo hago mío palabra a palabra: “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos. Los árboles de estas montañas son mi compañía, las claras aguas de los arroyos, mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura…Tienen mis deseos por término estas montañas, y si de aquí salen, es a contemplar la hermosura de los cielos”.

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