03:01. LUNES 16 DE DICIEMBRE DE 2019

Las ‘cinco’ Españas

Política
15 abril, 2019
Lucia García

Divide y perderás. En las elecciones generales de 2015 y 2016, Podemos le pegó un bocado de 69 y 71 diputados al PSOE. Los socialistas, por primera vez, se desplomaron por debajo de la ‘barrera’ de los 100 diputados. Pero ahora, los papeles se han invertido, o eso cantan todas las encuestas. El PSOE ha resucitado y el PP va camino de su particular calvario, y descenso a los infiernos. Las tres derechas van a trocear el voto del Partido Popular que -también- por primera vez en 40 años de elecciones caerá por debajo de la cota de los 100 escaños en el Congreso de los Diputados. España se ‘italianiza’ y los presidenciables hacen ‘bolos’ de tele en tele. Pero el agujero en la capa de ozono del bipartidismo no deja de crecer. En 2008, el PP y el PSOE ocupaban 323 de los 350 escaños que tiene el Congreso, y se repartían el 83,81% de los votos. Hoy tienen 222 diputados. Traducido en votos, el rodillo del bipartidismo se cepillaba 21,5 millones de votos en 2008, hoy suman 13,3 millones, 8,2 millones menos de papeletas en 10 años. La diversidad ha llegado, aunque tarde, a la política española. Los españoles le han dado el finiquito al bipartidismo, y el pentapartidismo está en camino. Tripartitos a la izquierda, pero también a la derecha. La vieja política y una nueva ración de nueva política, aunque al final todo resulte ser lo mismo. España huele a elecciones por todas sus esquinas. Elecciones en tiempos revueltos y en diferido. Ganará el PSOE y perderá el PP. Así lo airean todas las encuestas.

El cambio climático sigue azotando a la política española. El deshielo del bipartidismo que profetizó este periódico, allá por la primavera de 2014, y antes de que saliera del cascarón la muchachada de Podemos; avanza y está deforestando a los dos grandes bloques de la política española. En 2015, por primera vez desde 1977, el PSOE descendió a los infiernos y se quedó en los huesos con tan solo 90 escaños en el Congreso de los Diputados. Nunca antes los socialistas habían traspasado, a la baja, la cota de los 100 escaños. 90 diputados en las elecciones generales de 2015 y 85 un año después (2016), o lo que es lo mismo, 84 diputados menos en relación a los 169 que obtuvo el PSOE de Zapatero en 2008. ¿Ha tocado fondo el PSOE? Eso parece, o al menos eso es lo que cantan todas las encuestas, hasta las del ‘enemigo’. Tras casi ocho años de penitencia y de agónica travesía en el desierto (la caída comenzó con Rubalcaba en 2011), los socialistas han emprendido el camino de su resurrección, y el PP transita, si hacemos caso a la lluvia fina de las encuestas, hacía su particular Vía Crucis. Toda una paradoja ahora que las campanas ya repican la llegada de la Semana Santa. PSOE y PP, almas gemelas durante 40 años, que se dice pronto,

de rocoso y monolítico bipartidismo y de alternancia pendular en el poder; se van a intercambiar los papeles, y es probable que ahora sea el Partido Popular quién caiga en ese purgatorio que marca la cota por debajo de los 100 diputados. Un descenso a los infiernos para un partido que llegó a tener 154 escaños y 10,2 millones de votos en 2008, 186 y 10,8 millones en 2011, 127 diputados y 7,2 millones de votos en 2015, 137 en 2015… Pero la derecha, o centro derecha, desde 2015 ya no es un territorio político exclusivo del Partido Popular. En las elecciones generales de aquel año, Ciudadanos le pegó un bocado de 40 diputados al PP. Y hace un año, otro de 32. Divide y perderás. El voto de la derecha se reparte entre dos, que ahora ya son tres. Qué viene un ‘lobo’ llamado VOX.

Por primera vez, en 40 años de elecciones democráticas, es probable que el PP caiga por debajo del centenar de diputados en la batalla del 28 de abril. En su ‘debut’ electoral, el nuevo PP de Pablo Casado perdió 7 diputados, y 314.000 votos, en las elecciones autonómicas de Andalucía, pero una alianza de civilizaciones y un tripartito de derechas, hicieron posible un inaudito vuelco -ahora lo llaman, llamamos ‘sorpasso’- en una comunidad que durante cuarenta años estuvo gobernada por el PSOE. El PP ganó perdiendo. Ahora, en los oráculos demoscópicos, no salen los números ni las cuentas, para las tres derechas. Lo que pierde el PP, lo suma VOX, y Ciudadanos también pierde fuelle. Salvo sorpresas y remontada que muy pocos esperan, las próximas elecciones generales no alumbrarán un ‘pacto o gobierno a la andaluza’ a escala nacional. En la otra orilla, los números tampoco salen, ni con ‘fórceps’, para engendrar un ‘gobierno rojo y a la portuguesa’. El próximo contubernio gobernante, va a tener que echar mano, del ‘comodín’ independentista y nacionalista. España vota, pero una vez más, las hordas catalanas y vascas, tendrán la última palabra en la formación de un incierto, endeble y vulnerable gobierno. El duopolio político del PP y el PSOE, ya es cosa del pasado. Son tiempos de minifundios y la urnas alumbrarán ‘cinco’ Españas que están condenadas a entenderse para no volver a cometer los errores de un pasado que sigue siendo triste presente.

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