01:38. LUNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2019

El gobierno tranquilo

Oviedo
10 septiembre, 2019
LUCÍA GARCÍA

El 23-S Alfredo Canteli cumplirá sus primeros 100 días al frente del Ayuntamiento de Oviedo. Lleva 84 días ejerciendo como alcalde y le quedan 16 para finiquitar los llamados cien días de cortesía -¿quién acuñó semejante tontuna-, y para presentar un primer balance de gestión. No está obligado a ello, pero Canteli, con acreditada fama de eficaz gestor, daría un golpe de efecto rindiendo tempraneras cuentas -algo que no hicieron, en sus primeros cien días de gobernanza, ni Antonio Masip, ni Gabino de Lorenzo, ni Wenceslao López-, y poniendo negro sobre blanco, el haber y el debe, o lo que es lo mismo, el saldo y las políticas de hechos consumados, de un gobierno mancomunado (PP+Ciudadanos) que anunció, como dote política horas antes del casorio, “150 medidas para impulsar Oviedo”. A Canteli, ni a ningún otro alcalde o prócer político, nadie le va a pedir milagros, ni revoluciones políticas en sus primeros 100 días de advenimiento municipal, pero sí actuaciones tangibles y actuaciones en marcha que acrediten o certifiquen que el Ayuntamiento progresa adecuadamente. ¿Rendirá cuentas Alfredo Canteli el 23-S? Lo sabremos dentro de dieciséis días.

Cien días en cualquier ámbito de actuación, dan mucho de sí, pero hay que saber administrar y optimizar los tiempos. Ahora que España está de Vuelta y la Vuelta a España llega a Oviedo, en esta primera etapa municipal el nuevo equipo de gobierno se ha dedicado -fundamentalmente- a hacer arqueo y balance de caja, e inventario de la colección de asuntos pendientes que el tripartito dejó sobre la mesa. Por alguna razón, y a diferencia de los gobiernos regionales o estatales, en los ayuntamientos no se lleva a cabo un ordenado traspaso de poderes, y claro, luego pasa lo que pasa. Alfredo Canteli y su tropa de concejales, se han encontrado las arcas tiesas, los cajones vacíos, expedientes ‘X’ y documentación oculta como el requerimiento del Ministerio de Defensa, en forma de galopante y ‘galáctico’ diezmo, otros lo llamarían ‘pelotazo’, en relación al precio que el Estado ha puesto a los terrenos de la Fabrica de Armas de la Vega. Además, el nuevo equipo de gobierno se ha encontrado con un ‘agujero’ de 32 millones de euros, que su concejal de Economía ha tenido que cuadrar, a golpe de recortes y ajustes que condicionarán las inversiones -incluso- del próximo año, ya que el tripartito fue reincidente en incumplir los parámetros de gasto y déficit, impuestos -desde los tiempos del ínclito Montoro- por los ‘hombres de negro’ del Ministerio de Economía y Hacienda.

Ya lo dijo, y dejó escrito, el maestro Francisco de Quevedo, “poderoso caballero es don dinero”. Pero también miserable, añado yo. Al ‘furaco’ que dejó el anterior concejal podemita de Economía municipal (Rubén Rosón), hay que sumar otros ‘argayos’ en el haber del difunto tripartito. El ex concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, esquilmó de tal manera la caja de la Fundación Municipal de la Cultura -la joya de la corona municipal en cuanto a presupuesto-, que el nuevo titular de la cartera, José Luis Costillas (Ciudadanos), solo cuenta con un millón de euros para llegar a fin de año, y 800.000 ya han sido transferidos para pagar la ‘fartura’ de San Mateo. La negra herencia del pasado, tan recurrente en estos tiempos de continuos bandazos políticos -ora el tripartito, ora el PP, ora el PSOE de Pe dro Sánchez…-, también le pasa factura a Alfredo Canteli, de la misma manera que los ‘agujeros negros del gabinismo’ condicionaron e hicieron estragos en la acción de gobierno de Wenceslao López. Aún así, el gobierno de las “150 medidas para impulsar Oviedo”, se lo está tomando con calma, con excesiva calma, cuando transita hacía sus primeros cien días de gobernanza. Por ahora, mucho anuncio bienintencionado (“vamos a…”, “vamos a…”, “vamos a”…) pero muy poca chicha. Y el tiempo apremia, y los cien días de cortesía expiran en dieciséis días. Tic tac, tic tac, tic tac…

Entre la anorexia de un tripartito que quemaba todas sus energías en sus revolcones y linchamientos internos, y el cambio excesivamente tranquilo de un nuevo equipo de gobierno que sigue en modo puesta a punto, ha de haber un término medio. No valen medias tintas, ni medianías, en un Oviedo lastrado por cuatro años inútilmente perdidos. En los grandes asuntos y penitencias que arrastra la capital asturiana (terrenos de La Vega, terrenos del antiguo Hospital Central, terrenos de la antigua Fábrica de Gas, bulevar de Santullano…), no hay avances en ninguna dirección aunque esta semana el Ayuntamiento ha filtrado a La Nueva España que Canteli, sin luz ni taquígrafos, visitó recientemente los terrenos de La Vega junto al delegado de Defensa -que no técnicos- en Oviedo. Más allá del Real Oviedo, Oviedo tiene muchas otras prioridades y hasta cuestiones menudas como arreglar, de una vez, los ‘cráteres’ del Paseo de los Álamos o devolver, a su condición natural, los multicolores bancos de la Plaza de la Escandalera. Cuestiones menores que, 84 días después, ya tendrían que estar en el estado contable de este gobierno tranquilo. Con el inicio del nuevo curso municipal, y la cuenta atrás del fin de los cien días de cortesía, antes de que septiembre doble su espinazo, Alfredo Canteli -política y cambio obliga- tiene que meter una marcha más y dar un golpe de pedal que acelere la acción de gobierno de quienes prometieron “150 medidas para impulsar Oviedo”. Se acabó el verano, y se acabó el sesteo.

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