01:44. LUNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2019

Escandaleras de traca

Oviedo
10 septiembre, 2019
LUCÍA GARCÍA

Tengamos las fiestas en paz, o no, porque desde los tiempos de Gabino de Lorenzo la memoria carbayona no recuerda un Oviedo pacífico. Las polémicas sobre los chiringuitos se suceden cada San Mateo (De Lorenzo ordenó que mejorasen su estética, Caunedo emprendió una cruzada contra los chiringuitos políticos, los ‘madreñeros’ montaron sus propios chiringuitos junto al Palacio Episcopal…), y también las escandaleras en torno a los conciertos (de pago, no de pago, en La Ería, en San Lázaro…) Chiringuitos y conciertos son, desde hace años, todo un clásico de la refriega municipal a cuenta del pobre San Mateo. Ni siquiera, en la Semana Chica de Oviedo -decir grande es mucho decir de unas fiestas que, desde hace treinta años, repiten el mismo e inalterable modelo- hay un alto en fuego o un periodo de tregua. El primer San Mateo de Alfredo Canteli, empuñando el bastón de mando, viene precedido -como no- de dos escandaleras de pim-pam-pum. Canteli ha recuperado la figura y presencia de las Reinas y Damas de las fiestas. Un atavismo del pasado con cierto tufillo provinciano. El PSOE y los podemitas creen haber encontrado un filón, y censuran el machismo del nuevo equipo de gobierno al que tildan de “rancio” como ya hacían durante la campaña electoral. Tan infantil polémica no tiene mayor recorrido y hasta es probable que solo suscite la indiferencia del común de los ovetenses. En cualquier caso, lo único censurable -pienso yo- es el conservadurismo de Alfredo Canteli. En las fiestas se impone el atrevimiento, y Canteli hubiese dado la campanada sacando unos boys a pasear junto a un grupo de ‘drag queen’, en lugar de exhibir a tres bellas damas. Sí Rodrigo Cuevas en ligueros era el muso de Ana Taboada (Podemos), la divina Ángela Show puede ser la musa de nuestro serio alcalde. Y ya puestos, hay que devolver al bueno de ‘Mateín’ al baúl de los recuerdos. Renovarse o morir. Ésa es la cuestión.

La segunda polémica, también de traca, es la ‘deslocalización’ de los conciertos a La Losa para contentar, probablemente, a Monseñor. Sí el CIS hiciese una encuesta al respecto, ganaría, por abrumadora mayoría, quienes prefieren que los conciertos se sigan celebrando donde siempre, o sea, a los píes de la Catedral. No hay razón que justifique el traslado de los conciertos a La Losa. La Plaza de la Catedral no es una ratonera a diferencia del ‘Madrid Arena’, y la torre de la Catedral no se va a venir abajo por unos decibelios de más. A los munícipes, algunos de ellos se vé que muy poco viajados, hay que recordarles –por ejemplo- el maravilloso y espectacular ‘Womad’ que se celebra en el corazón histórico de Cáceres. Un festival internacional de ‘músicas de mundo’ que tiene como escenario, desde hace 28 años, las plazas e iglesias medievales de una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad. Tres días de macrofestival, 155.000 personas cada noche, y ni un solo incidente en la última edición, ni en la anterior, ni en la anterior, ni en la anterior…, más allá de los habituales patinazos etílicos. Sí en Cáceres no se ha caído la Catedral, será difícil que en Oviedo se venga abajo con Los Chichos o Carlos Baute.

Los números cantan

San Mateo tiene los días contados, y no parece que el primer San Mateo del gobierno del PP y Ciudadanos, vaya a ser muy diferente al San Mateo del tripartito, al San Mateo del ‘gabinismo’ y hasta al San Mateo de Antonio Masip. El tiempo pasa, pero por San Mateo no pasan los años. En San Mateo lo único que cambia, año tras año, es el precio del mojito que sigue cotizando al alza. Y no es cuestión de dinero, porque estoy segura de que con el doble de presupuesto (2 millones de euros) la municipalidad nos obsequiaría con el mismo San Mateo del año anterior. Los números cantan y así lo avalan. En 2016, el tripartito desparramó un millón en San Mateo, el mismo dinero que destinará, este año, el nuevo gobierno municipal. En 2007, que por cierto no fueron unas malas fiestas, San Mateo costó 1,2 millones de los que 500.000 fueron para pagar cachés. En 2014, San Mateo engulló 1,3 millones y 1,4 en 2015. El último San Mateo ‘made in tripartito’ costó 1,6 millones, el presupuesto más elevado de los últimos años, verbigracia del extinto y manirroto concejal Roberto Sánchez Ramos. El próximo año, ya lo verán, con más presupuesto volveremos a tener un clon de nuestro añejo pero siempre querido San Mateo.

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