02:08. LUNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2019

‘El ocaso de los dioses’, un grandioso desenlace para abrir la Temporada

Cultura
10 septiembre, 2019
PEDRO ALBERTO ÁLVAREZ

Mañana martes se apagarán las luces y se abrirá el telón del Teatro Campoamor. La 72 Temporada de Ópera de Oviedo ya calienta voces, luces y motores, para ofrecer seis títulos (‘Pagliacci’ y ‘Una tragedia florentina’ se programarán en sesión doble), tres estrenos, 22 representaciones (una menos que el año pasado), y 59 cantantes. La temporada carbayona cuenta con un presupuesto de 3 millones de presupuesto, y tratará de superar los 32.000 espectadores y los 2.600 abonos de la temporada anterior. El Ingeniero de Minas Carlos Rodríguez-Ovejero, toma la alternativa de Jaime Martínez, y se estrena como presidente de la Fundación Ópera de Oviedo También debuta un nuevo director artístico, el avilesino Celestino Varela, que ha seguido la partitura de su predecesor, Javier Menéndez, programando producciones contemporáneas junto a clásicos del repertorio ovetense. La nueva temporada comenzará a lo grande y con la primera representación de ‘El ocaso de los dioses’ (10,14,17 y 21 de septiembre), el épico desenlace de la saga wagneriana de ‘El anillo del nibelungo’, un libreto inédito en Oviedo. Le seguirá otro estreno,’Rinaldo’, que supone el retorno de la ópera barroca y de un libretto de Haendel (6, 8, 10 y 12 de octubre). A continuación, regresará al Teatro Campoamor ‘Un ballo un maschera’, título del imprescindible Verdi, representado por última vez en el escenario ovetense en 2009 (14, 17, 20, 22 -Viernes de Ópera- y 23 de noviembre). Tras la ’ración’ melodramática del inicio de la Temporada, el Teatro Campoamor despedirá 2019 con un programa doble con ‘Pagliacci’, de Ruggero Leoncavallo en el centenario de su muerte; y ‘Una tragedia florentina’, del alemán Alexander von Zemlinsky, estrenada en 1917 y nunca representada en Oviedo (15, 17, 19, 20 -Viernes de Ópera- y 21 de diciembre). La nueva temporada se cerrará con ‘Lucia de Lammermoor’, que supone el regreso del bel canto y de Gaetano Donizatti con uno de los títulos más representados en el Campoamor, la última vez en 2012 (23, 26, 29 y 31 de enero, y 1 de febrero).

Los adjetivos tienen que ser hiperbólicos, entre otras razones, porque se abre la temporada con un ‘operón’ de cuatro horas y, por si fuera poco, firmado por Richard Wagner. La trilogía del ‘anillo del nibelungo’ toca a su fin, seis años después, en Oviedo. Y lo hace a lo grande. Con una Ópera poderosa, emotiva y hasta aterradora. Con 200 artistas sobre el escenario. Con un ‘doblete’ de la Oviedo Filarmonía y la OSPA sobre el escenario que han tenido que unir sus fuerzas para tan compleja ocasión, y con músicos que no tendrán contacto visual con el director. En otras palabras, no verán su magistral batuta ya que estarán sobre el escenario y situados detrás del maestro que interpretará -y dirigirá- la kilométrica partitura creada por el inimitable compositor alemán. El próximo martes se representará la primera de las cuatro funciones de ‘El ocaso de los dioses’, el epílogo de la tetralogía wagneriana y, al mismo tiempo, el cierre de un ciclo en la Temporada de Ópera de Oviedo. El desafío de programar las cuatro colosales óperas de Wagner en un escenario reducido, como el Teatro Campoamor, fue un reto personal de Jaime Martínez, ex presidente de la Fundación Ópera. Un reto imposible de asumir hasta el siglo XXI, cuando la tecnología, en forma de video mapping y proyecciones 3D, lo permitió. La temporada de 2013 se abrió con ‘El oro del Rin’, y desde entonces, el público ovetense ha seguido las andanzas de Wotan, Fricka, Loge, Siegfried y Siegmund, a través de ‘La valquiria’ (2015) y ‘Sigfrido’ (2017). Finalmente, el ‘Ocaso’ (‘Götterdämmerung’, en el original) narra la muerte de Sigfrido y la destrucción del Walhalla, poniendo punto final a una historia de dioses y hombres, a la que darán vida 200 artistas durante una larga función de cuatro horas (cinco, sumando los descansos). Al frente del largo elenco, estará el tenor ruso Mikhail Vekua en el papel de Sigfrido (el mismo que interpretó en 2017), junto a soprano portuguesa Elisabete Matos como Brünnhilde (recordada por sus papeles como Turandot -2012- y e Isolda -2011-). El barítono israelí Boaz Daniel, el bajo rumano Zoltan Nagy, el bajo ucraniano Taras Sthonda, la soprano malagueña Berna Perles, la mezzo polaca Agnieszka Rehlis, las mezzos Cristina Faus, Marina Pardo y Sandra Fernández -valenciana, cántabra y alicantina-, la soprano norteamericana Vanessa Goikoetxea, y la mezzo bielorrusa Marina Pinchuk, completan un elenco internacional, con un fuerte acento de Europa del Este, e importante presencia española. Los cantantes compartirán escenario con más de un centenar de músicos de la Orquesta Sinfónica del Principado y la Oviedo Filarmonía, guiados por la batuta del alemán Christoph Gedschold, quien se enfrenta a un triple debut: nunca ha dirigido Oviedo, ni en España, ni el cuarto título de ‘El anillo’. Además, también saldrán a escena las setenta voces del coro, dirigido por la macedonia Elena Mitrevska. Un montaje monumental a la altura de una obra épica, que relata la caída de la morada de los dioses. Un apocalipsis nórdico que, al igual que en los títulos wagnerianos previos, situa a las orquestas al fondo del escenario, colocando a los cantantes en primera fila, de espaldas al director. Todo un alarde de interpretación musical y de entendimiento entre el director y la orquesta. ‘El ocaso’ será más oscuro y dramático que los títulos precedentes de la saga, apoyándose en las proyecciones diseñadas por el director artístico Fausto Morales. A falta de decorados, todo el peso visual recae en la tecnología, y en el vestuario de Susana de Dios. Y por encima de ellos, como autor del ‘concepto’, figura otro Wagner, el venezolano Carlos Wagner, quien cerró la pasada temporada como director de escena de ‘Carmen’, y que en Oviedo también dirigió ‘El duque de Alba’ y el preludio de ‘El ocaso’, ‘Sigfrido’. La 72º Temporada de Ópera de Oviedo completará, de manera magistral, el ciclo de ‘El anillo’, el mayor desafío escénico al que se ha enfrentado el Teatro Campoamor, saldando una antigua deuda con Richard Warger y con la historia de la ópera.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter