18:33. LUNES 14 DE OCTUBRE DE 2019

Egea no encuentra a su ‘once’

Deportes
10 septiembre, 2019
ALEJANDRO CAICOYA

El Oviedo se ha reforzado con jugadores inexpertos en la categoría, jóvenes promesas, veteranos en la cuenta atrás de su carrera, y trotamundos del balón que no acaban de explotar

Al Real Oviedo, muy pronto, le ha dado el tembleque. Un solo punto de nueve en juego, dos derrotas, seis goles encajados y tan solo cuatro a favor, han colocado a los azules en puestos de descenso, y aunque la clasificación sea algo circunstancial teniendo en cuenta que la Liga acaba de comenzar, las primeras alarmas han saltado entre la afición. Para colmo de males, el peor arranque liguero de los últimos 8 años, ha desacelerado la campaña de abonados. La ilusión, una vez más, ha dejado paso a la decepción. Por ahora, pintan bastos en el quinto proyecto del Grupo Carso en Segunda División.

Tras las pájaras y la falta de pegada ante el Lugo y el modestísimo y recién ascendido Fuenlabrada, el equipo de Sergio Egea visita mañana Anduval para enfrentarse a otro equipo modesto, el Mirandés que ha regresado a Segunda División. Los burgaleses ocupan la última posición ‘empatados’ con el Oviedo en números rojos (cero victorias, un empate, dos derrotas, seis goles en contra…). Hace dos temporadas (febrero 2017), el equipo que por entonces dirigía, Fernando Hierro, ganó en Anduval (0-2) con goles de Saúl Berjón y David Costas. En aquel Mirandés jugaba Marco Sangalli -una de las pocas noticias positivas en estas tres primeras jornadas-, y en el Oviedo, Michu, que ahora ejerce de ‘cerebro’ en la errática dirección deportiva. Para disipar dudas, ahuyentar fantasmas y tranquilizar a los agoreros, los azules necesitan estrenar su casillero de victorias antes de volver a presentarse ante su afición en el Carlos Tartiere donde el Oviedo disputará dos partidos consecutivos (Elche y Extremadura). Exámenes de septiembre para un equipo que, por ahora, suspende en todas las asignaturas. La defensa, pese a los fichajes, sigue coja. El centro del campo, ni contiene al rival, ni genera disparos a puerta. Y en el banquillo, Egea está dando bandazos y no acaba de encontrar un ‘once’ tipo, ni un sistema de juego definido. El Oviedo tiene que reaccionar en los tres próximos encuentros, en los que se va a volver a enfrentar a equipos menores, antes de que el calendario sea mucho más exigente. Precoces urgencias para un equipo muy verde y reforzado con jugadores inexpertos en la categoría (Juanjo Nieto), jóvenes promesas (Javi Fernández), veteranos en la cuenta atrás de su carrera (Alejandro Arribas), o trotamundos del balón que no acaban de explotar (Alfredo Ortuño). De los nuevos fichajes, a excepción de Marco Sangalli, ninguno parece que vaya a mejorar las prestaciones de los jugadores que han salido del equipo (Javi Hernández, Forlín, Carlos Martínez, Ramón Folch, Ibra…), y la incorporación de los canteranos (Edu Cortina, Lucas, Ugarte, Borja…) -siguiendo la estela de Jimmy que se ganó la titularidad en la recta final de la pasada temporada- tampoco va a solucionar los males endémicos que arrastra una plantilla con exceso de jugadores por la derecha, ‘déficit’ de hombres en la izquierda -o Berjón o Berjón-, sin un timón o líder en el centro del campo, y con delanteros con muy poco gol, como Ortuño, que tuvo un buen año cuando vistió la camiseta del Cádiz (16 goles) para completar después tres temporadas -en cuatro equipos- muy discretas o en blanco. Pocos mimbres, muy pocos, para poder opositar a un puesto de salida en la larga carrera por el ‘play off’.

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