03:53. LUNES 06 DE ABRIL DE 2020

El 11-E del PP en Asturias

Oviedo
15 enero, 2020
LUCÍA GARCÍA

Se cumple hoy un año del ‘bautismo’ político de Teresa Mallada y Alfredo Canteli. Aquel viernes del 11-E, Pablo Casado se plantó en Oviedo para oficializar y dar su bendición a Mallada como candidata del PP al Principado y Canteli como candidato independiente del PP a la alcaldía de Oviedo. De aquel asalto a los cielos de la política local y regional, salió victorioso Alfredo Canteli aunque el acontecer político, el subidón de Ciudadanos, y la irrupción de una nueva derechona (VOX); le rebajaron los humos a un exultante y novato candidato.“¿Te comprometes a volver a Oviedo, a mi investidura, si gano las elecciones por mayoría?”, le espetó Canteli a Pablo Casado. Pero el candidato Canteli, con un botín de 9 actas de concejal, se quedó muy lejos de los 14 concejales que sellan la mayoría absoluta en el salón de plenos del consistorio carbayón.

Tal día como hoy, en plena crisis del Partido Popular en Asturias -que aún colea-, Pablo Casado nominó a Alfredo Canteli como candidato a la alcaldía de Oviedo, aunque el líder del PP ya había anunciado el 8 de enero su ‘dedazo’ y designación, desde las ondas radiofónicas. Dos días antes, el Día de Reyes, Canteli se llevó un buen susto cuando, limpiando el jardín de su casa, recibió la llamada de Teodoro García Egea, secretario general del PP, quién le comunicó, cual regalo de Reyes, la buena nueva. Con el nombramiento de Canteli como candidato, la dirección nacional del Partido Popular mataba varios pájaros de un tiro, no tomaba partido por ninguna de las facciones del PP astur -por entonces- en plena guerra interna, y apostaba por una ‘tercera vía’ para sofocar los calentones de Mercedes Fernández que, el 11-E, era desautorizada y defenestrada, públicamente, por Pablo Casado. Al ‘bautizo’ político de Canteli y Mallada, celebrado en el Hotel de La Reconquista, acudieron todas las tribus del PP en Asturias, y hasta algunos desaparecidos en combate como el ex alcalde de Llanera, Avelino Sánchez; otro Sánchez, de nombre Ovidio, que tenía montado un despacho de negociado y negocietes en Madrid; y hasta un camaleón y verso suelto de la política carbayona (Alberto Mortera). Los únicos que hicieron ‘mutis por el foro’ fueron Gabino de Lorenzo y Jaime Reinares que, durante casi 20 años, controlaron ‘manu militari’ todos los hilos del poder de la derecha en Asturias, y que hace tiempo que decidieron retirarse a sus cuarteles de invierno.

Aunque la versión oficial de Génova fue que Alfredo Canteli resultó elegido al ser el candidato que suscitaba más apoyos y consensos en una encuesta interna encargada por la dirección nacinal del PP, la realidad es que tal encuesta nunca existió. Las presiones, desde algunas instancias de la FADE, y la alargada sombra de un influyente oftalmólogo, desbrozaron el camino del candidato Canteli y le catapultaron a la alcaldía, en los días previos a aquel 11-E que sacudió e hizo temblar a la vieja derecha asturiana.

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