04:09. LUNES 06 DE ABRIL DE 2020

El doctor Rosón y el abogado Cuesta

Opinión
15 enero, 2020
LUCÍA GARCÍA

El bipartito, como así y de manera tan poco ocurrente tilda el ex tripartito al actual equipo de gobierno, ha estrenado el año sufriendo en sus carnes un pleno municipal donde poco faltó para que tuviesen que intervenir los antidisturbios. Alfredo Canteli convocó un pleno con asuntos irrelevantes, y a falta de debate y temas de calado para discutir en el orden del día, algunos ociosos munícipes se dedicaron a enfangar el careo que mensualmente mantienen el gobierno y la oposición. Primera conclusión: el orden plenario del día tiene que tener sustancia y chicha, para evitar que sus señorías discutan como colegiales. Conviene no olvidar, que las dietas que algunos concejales y concejalas cobran en concepto de “asistencia a los plenos”, están fundamentadas en el trabajo y servicio que prestan a Las Consistoriales carbayonas, y no por levantar vagamente la mano, o por reventar, con algaradas de parvulitos, las sesiones plenarias de turno. Segunda conclusión: el careo mensual, entre el gobierno y la oposición, no es una reunión de comunidad de vecinos –ustedes ya me entienden-; y tampoco un ring de boxeo entre púgiles de categoría peso mosca; es la reunión más importante que mantienen los inquilinos de la verdadera Casa del Pueblo. Y se convoca para alcanzar acuerdos o, en su defecto, para someter a aprobación las decisiones del equipo de gobierno. En ningún caso, para pintar la mona o para buscar titulares de pandereta.

Casi siete meses después, el equipo de gobierno sufrió -el pasado martessu primera escandalera plenaria. Hasta entonces, el bipartito había tenido enfrente a una ‘no’ oposición. Pero los fastos de la presentación del Desarme en Madrid, y la patriótica bandera que el PP ha plantado donde más se ve, en el ‘kilómetro cero’ de Oviedo, y a los pies de la ‘casa roja’ del PSOE (Junta General del Principado), han envalentonado, dado alas, y hasta resucitado, a la mustia oposición que había quedado silente y muy tocada, tras las pasadas elecciones municipales. Dos asuntos, completamente irrelevantes para la mayoría de los ovetenses, pero que han surtido de munición a un bando opositor que parece haber despertado.

El ‘Cuesta Ciudadano’ -el otro ‘Cuesta’ es del PP- entró a la capea que le tendió el podemita, Rubén Rosón. Y fue entonces cuando ardió la sesión plenaria y sus señorías airearon sus ardores navideños, con una refriega estéril de descalificaciones y acusaciones (“fascistas”, “bolivarianos”…) que reflejan su bajeza intelectual. En el año del centenario del fallecimiento del gran dramaturgo y cronista parlamentario, Benito Pérez Galdós, y en estos tiempos de crispación se antoja necesario volver a leer los ‘Episodios Nacionales’ de tan lúcido pensador, y donde quedaron escriturados los males que aquejan a España desde los tiempos de la Guerra de la Independencia.

Ignacio Cuesta Areces, leguleyo metido a político, concejal imberbe y ‘mandarino’, el edil que nunca se ríe, y cuya dicción y énfasis recuerdan al inmortal Feliz Rodríguez de la Fuente; no supo defender la toga municipal y se dio al altercado público enzarzándose con los podemitos y con los podemitas. A punto de cumplir 48 años, el Ciudadano Cuesta ya está talludito para liarse a palos dialécticos con un mozo de 30. Un ‘gallu’ de Cerredo (Degaña) con sangre minera y dinamitera en sus venas, y que siendo un ‘guaje’ ya reventó -en 2012- una asamblea que los altos responsables del Ministerio de Educación mantenían con el Consejo Nacional de Estudiantes Universitarios.

Aquel día, el pequeño ‘Che Guevara’, micrófono en mano, llamó “terroristas” a los mandamases del ministerio, incluido el secretario general de Universidades, y el director general de Universidades. “Hasta que no me echéis me vais a oír”, amenazó aquel atrevido jovenzuelo asturiano que, años después, sería uno de los cabecillas de los ‘madreñeros’ que ocuparon y asaltaron las dependencias de la antigua consejería de Sanidad y Bienestar Social. Pecados de juventud de un ‘rapaz’ de la Asturias más profunda y deprimida.

Cuesta entró al trapo que le tendió Rosón, y el concejal podemita consiguió su objetivo de reventar y desestabilizar la sesión plenaria y generar, al mismo tiempo, efímeros titulares de prensa y carnaza para las escupideras de las redes sociales. Otra gamberrada de un concejal que tiene, aunque no lo parezca, vocación de comediante. El concejal de SOMOS ya las liaba pardas, en los tiempos de Agustín Iglesias Caunedo, cuando perseguía al entonces alcalde por el salón de plenos pidiéndole cuentas por ‘los papeles de Aquagest’. En aquellos días, el concejal Gerardo Antuña (PP) se interponía entre ambos, cuál escudo humano, para evitar que el rifirrafe llegase a mayores. Años después, y ya en su condición de concejal del tripartito, Rubén Rosón se empeñó en desalojar a los miembros de la Fundación ‘Gustavo Bueno’ de su sede -todo un sarcasmo para el ‘madreñero’ que había hecho de los desalojos y de los desahucios, uno de sus principales mandamientos podemitas-; aquel día el ‘rapaz’ dinamitero tuvo un gran temple, aguante e infinita paciencia, ante la resistencia kafkiana que opusieron los ‘diplodocus’ y el veterano club de fans del profesor Gustavo Bueno. En realidad, y aunque pocos lo sepan, Rubén Rosón es un buen chico que hace -y no lo hace nada mal- el papel de ‘poli malo’ que Ana Taboada le ha encomendado. Rosón, concejal de la oposición a ratos y a tiempo parcial, tiene muy buena prensa en el HUCA donde ejerce como MIR, y donde cuenta con el aprecio de los médicos más veteranos. Un concejal-doctor o un doctor-concejal, que en verano llegaba a su despacho del Ayuntamiento en pantalones cortos, y que sigue cogiendo el TUA que pasa por San Lázaro-Otero, para ir a trabajar, o para ir de compras al INTU, con su moza.

Con estos antecedentes, es probable que los podemitos y los podemitas, con el doctor Rosón a la cabeza, vayan a seguir haciendo gamberradas de pim-pam-pum en los plenos. El Cuesta de Ciudadanos, abogado de profesión, ha salido escaldado de la primera refriega. 1-0 para el ‘gallu’ de Cerredo que se salió con la suya ejerciendo de lo que no es (mamporrero). Afortunadamente, para el nuevo equipo de gobierno, Alfredo Canteli terció con la capea en el último momento y, con retranca carbayona, sentenció: “ha sido un pleno muy guapo e informativo. Un pleno muy bonito y precioso”.

Comparte:
  • Print
  • Add to favorites
  • RSS
  • Digg
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • email
  • Live
  • MySpace
  • Netvibes
  • Technorati
  • Twitter