04:50. JUEVES 09 DE ABRIL DE 2020

Muerte vegetativa

Opinión
25 febrero, 2020

Asturias está en emergencia demográfica y las distintas administraciones no hacen nada para detener el desplome de la población. En la última década (2009-2019), Asturias ha perdido 53.987 habitantes. Nuestra comunidad lleva diez años consecutivos a la baja, y va camino del millón ‘pelado’ de habitantes dentro de tres o cuatro años. El Principado se desintegra y la población sigue cayendo en picado (1.019.993 habitantes a 1 de julio de 2019). Asturias cerró 2014 con 8.827 habitantes menos, 9.100 menos en 2015, 8.950 en 2016, 6.648 en 2017, 6.653 en 2018, 5.331 en 2019… Y a falta del recuento final, nuestra comunidad se ha seguido desangrando durante el pasado año, donde el número de fallecidos volvió a doblar, ampliamente, al número de nacimientos. En 2019, Asturias registró 5.262 nacimientos y 13.006 fallecimientos. Un año antes (2018), las cifras eran muy parecidas: 5.731 nuevos retoños por 13.234 defunciones. En tan solo diez años, nuestra comunidad ha ‘perdido’ 3.000 niños cada año (en 2008 nacieron 8.221 bebés). Y así, es imposible que Asturias pueda tener futuro. Se vacían los pueblos, y muy pronto se vaciarán las ciudades.

Todos los indicadores demográficos colocan a Asturias a la cola de España en crecimiento demográfico y natalidad. Y lo peor, es que el Principado -además- está en mínimos históricos de nacimientos. Por primera vez, en 2018, nuestra comunidad bajó por debajo del listón de los 6.000 nacimientos anuales, y extrapolando los datos del pasado año donde se registraron 469 nacimientos menos, es muy probable que Asturias bata un nuevo récord a fin de año con menos de 5.000 nacimientos a lo largo de 2020. Con una media de 14 nacimientos diarios frente a 35 fallecimientos -2019 fue el quinto año consecutivo con el doble de defunciones frente a los nacimientos-, Asturias transita hacía una muerte vegetativa.

Asturias envejece -es ley de viday la natalidad cae en picado. En 2005, la comunidad registró 7.482 nacimientos, 8.221 en 2008, 7.764 en 2010, 6.455 en 2015, 6.347 en 2017, 5.731 en 2018, 5.262 en 2019…, lo que se traduce en la tasa más baja de natalidad desde que se tienen datos oficiales (1975) hace ya 44 años. Un letal desplome demográfico que avanza a zancada limpia sin que el Principado, y los ayuntamientos, pongan en marcha medidas correctoras para frenar el ocaso, la decadencia y el envejecimiento de Asturias. Mientras tanto, el Plan Demográfico 2017-2027, que sus señorías tardaron 26 meses en aprobar, no ha puesto en marcha los 2.275 millones que contempla de inversión. Repoblar Asturias tendría que ser un objetivo prioritario. Pero no lo es. Y Asturias, año tras año, se vacía y se muere.

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