02:41. LUNES 16 DE DICIEMBRE DE 2019

Presupuestos a la baja y embargados por las deudas del pasado

Oviedo
17 diciembre, 2011

La inversión se mantiene en mínimos históricos, suben los impuestos y la recaudación prevista por multas, y bajan las subvenciones

Axfisiado económicamente, y atado de pies y manos por la deuda pendiente de Villa Magdalena (para la que no se reserva ninguna partida en las cuentas municipales), el Ayuntamiento ha redactado un presupuesto de mínimos, un nuevo capítulo de la ‘economía de guerra’ en Oviedo. El consistorio contará con 196,7 millones de euros para ‘salvar’ 2012 -1,7 millones más que este ejercicio, pero 15 millones menos que en 2010, y 37 menos que en 2009-. La inversión se queda en 14,4 millones (un millón más que en 2011), un nivel similar al de hace dos décadas, cuando Gabino de Lorenzo llegó a la alcaldía. A cambio, los vecinos de Oviedo recibirán una subida de impuestos, un recorte en las subvenciones, menos servicios y más multas.

Las aportaciones de otras administraciones, que sostuvieron las cuentas municipales hasta 2009, han desaparecido del capítulo de ingresos, y ya solo quedan los rescoldos del Plan Urban, que dejarán una ‘pedrea’ de 1,4 millones de euros. Para cuadrar las cuentas, será necesario pedir nuevos préstamos por valor de 7,5 millones de euros, cayendo de nuevo en la espiral de ‘crédito fácil’ que profundiza aún más el oscuro agujero de las arcas municipales. Este año, los créditos solicitados ascendieron a 2,5 millones, por el obligado control del déficit y la tutela del Principado, pero en anteriores ejercicios, llegaron a pedirse créditos de 13, 14 y hasta 15 millones de euros, para poder hacer frente al gasto corriente y ha ‘inversiones fantasma’, que nunca llegaron a ejecutarse.

De cada 100 euros de los que dispone el consistorio, solo 7,3 se destinarán a inversión. Y de estas cantidades hay que restar los 3 millones que se gastarán en la ‘autocompra’ de plazas de Cinturón Verde, los 1,4 millones del Plan Urban destinados a proyectos en La Corredoria, los 380.000 del arrendamiento del Teatro Filarmónica y otras partidas que no pueden considerarse como inversión ‘real’. En los presupuestos, también aparece la ejecución provisional del presupuesto de este año, que supera el 94%, un nuevo ‘trampantojo’ contable, arquitectura numérica que logra una ejecución cercana el 100% después de introducir cientos de modificaciones en las cuentas, y de trasladar el dinero de una partida a otra, enmarañando las cuentas.

Presupuesto en minoría

Por primera vez desde 1991, Gabino de Lorenzo no podrá aplicar el ‘rodillo’ de la mayoría absoluta para aprobar las cuentas municipales. Entonces, el año que llegó a la alcaldía, contaba con 13 ediles, y con el apoyo total de los 2 concejales de CDS, que posteriormente se incorporarían a sus filas. En las dos décadas posteriores, de Lorenzo nunca ha tenido dificultades para sacar adelante sus presupuestos, y aunque tras las últimas elecciones, está en minoría ante la oposición, parece que en esta ocasión, logrará salvar el ‘obstáculo’. Ni PSOE, ni Foro Asturias ni IU apoyarán sus cuentas, pero al PP le basta con la abstención de los socialistas, para ganar la votación que se producirá en el próximo pleno. Probablemente, el juego de poderes entre PP y PSOE, beneficiará al alcalde y mantendrá a la oposición, más numerosa que nunca, dividida y enfrentada. 11 votos a favor (PP), 10 en contra (Foro y IU) y 6 abstenciones (PSOE), es el posible resultado de la votación que dará luz verde a unos presupuestos que podrían tener muy poco recorrido.

Sin dinero para Villa Magdalena

La sombra de Villa Magdalena puede materializarse en forma de una ‘factura’ de más de 8 millones de euros. El equipo de gobierno ha preferido obviar el inminente pago pendiente por la expropiación del palacete de sus cuentas, alegando que recurrirá la sentencia que permitió a la empresa Comamsa solicitar una retasación, y que, por si acaso, el Ayuntamiento dispone de ‘remanente de tesorería’ suficiente de la liquidación del presupuesto de 2010, para hacer frente a un pago de 6,2 millones de euros por el palacete -más otros 2 de intereses-. Tras reconocer el consistorio en su hoja de aprecio, que el valor de la parcela y el edificio alcanza los 18 millones de euros, y descontando el dinero ya pagado -menos los intereses-, el Ayuntamiento sostiene ahora que quedarían por pagar más de 1.000 millones de las antiguas pesetas a Comamsa. El problema es que la constructora pide 63 millones, no 18. Antes de que el Tribunal de Expropiación establezca un ‘término medio’ -algo que podría ocurrir en poco más de medio año-, los jueces pueden obligar al consistorio a pagar o consignar, la parte en la que ambos litigantes (Ayuntamiento y Comamsa) están de acuerdo, es decir, los 18 millones reconocidos por el consistorio, y que suponen ahora la cuantía mínima que las arcas públicas deberán desembolsar, más los intereses. En total 8 millones de euros que no han sido contemplados en las cuentas municipales, en las que el capítulo para expropiaciones, ha sido dotado con ‘solo’ 2 millones. Las cuentas municipales nacen ‘embargadas’ antes de recibir la aprobación del pleno

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