16:27. DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

«El todo absoluto es la nada»

Cultura
1 abril, 2011

Pedro Alberto Álvarez.

MANUEL VICENT, escritor, periodista y columnista de El País.Es un adicto a la lectura y también a la escritura. Le apasionan las pequeñas cosas de la vida y también los milagros de la madre naturaleza. Manuel Vicent (Castellón, 1936) es un columnista ‘pata negra’ en el viejo oficio de escribir. Su columna dominical en la última de El País, respira poesía y transmite toda clase de sentimientos. Periodista y escritor ‘emocional’, Manuel Vicent ha visitado esta semana Oviedo para hablar sobre el incierto horizonte de los medios de comunicación que viven, desde el nacimiento de Internet, su parti¬cular revolución industrial. Para Vicent, los periódicos, tal y como hoy los conocemos, desaparecerán. Una mutación de soporte, del papel al infinito espacio digital, en el que los periódicos seguirán teniendo mucho que decir, y mucho que contar, con un lenguaje, probablemente, distinto y minimalista. La Humanidad se rige por la ley del mínimo esfuerzo, concluye este periodista-escritor, con alma de sabio y cabeza de emperador romano.
.-Escritor, periodista, articulista, autor de obras de teatro… No hay género que no haya abordado a través de la palabra.
Es mi trabajo, mi disfrute y también mi vida. Me dedico a escribir, y eso influye en todo lo que hago.
.-En el fondo, una columna es una pequeña historia con su inicio, nudo y desenlace.
Todo está inventado, y tanto las grandes novelas como los pequeños escritos, comparten mucho más de lo que parece. Por eso yo siento predilección por el relato corto, el retrato literario o las biografía. Engloban todo: información, recursos literarios, adornos. Es puro eclecticismo.
.-Los ‘pequeños géneros’, los artículos, han sobrevivido -incluso- al cierre de los periódicos…
Y se seguirán cultivando hasta que haya cambios en los soportes. El mismo soporte, el sustrato, hace que cambie la sustancia. Y si los periódicos evolucionan, los escritos también lo harán.
.-¿Los diarios de papel y tinta están sentenciados?
Es cuestión de tiempo, y no de mucho. La humanidad se rige por la ley del mínimo esfuerzo y de la comodidad. Cuando sea más cómodo, barato y eficiente cambiar el papel por el medio digital, se hará sin dudarlo, y eso también incluye a los libros. Pasaremos sin esfuerzos de la orilla analógica a la digital. Unos tendremos que nadar, pero otros, los más jóvenes, ya nacen con la mente puesta en esa otra orilla del río. Todo será sintético y premiará la velocidad. La información que existe en Internet será la relevante, aunque esté sobre un soporte inexistente. Pero no se puede apremiar a la evolución, llevará su tiempo.
.-Y si cambia la forma o el soporte, ¿también cambiará el fondo?
Pasa a todas horas en las redacciones. El espacio que te dan para escribir modifica el texto. No es lo mismo un breve, que una tira, que un reportaje de dos páginas. No se trata por igual una página par que una impar, ni tampoco un titular de dos columnas que un titular de portada.
.-En papel, o colgados en Internet, la información seguirá siendo un arma de poder.
Sí, pero algo ha cambiado, ya no se escribe de arriba a abajo, sino de abajo a arriba. La información es poder, y hasta ahora, los poderosos controlaban la información y la trasmitían a las masas. Ahora es la base, la sociedad, la que se ha convertido en la fuente de información, y la trasmite en vertical hacia arriba.
.-Cualquier ciudadano puede convertirse, si está en el lugar adecuado, en un ‘periodista ciudadano’.
Digamos que en informadores. Todo el mundo tiene en sus manos una herramienta que es a la vez máquina de escribir, cámara de fotos y de video. Agitando un dedo, sintetiza una noticia y la sube a la red en solo un segundo. No hay un lugar en el mundo en el que no haya una cámara grabando la realidad.
.-Los ‘informadores ciudadanos’ ofrecen inmediatez, pero no reflexión. ¿Eso no afectará también a la cultura?
¿Y qué es la cultura? La cultura cambia, se transforma en otras cosas. Si la cultura es el debate del espíritu, el gran problema es que el crecimiento moral de la humanidad, se desarrolla de forma exasperantemente lenta, mientras que la ciencia y la tecnología crecen de forma exponencial. Y la distancia entre el espíritu y la ciencia cada vez es mayor.
.-En ese caso, ¿qué papel juega la ciencia?
La ciencia es un río oscuro, sin fondo y sin finalidad. Cualquier acontecimiento o descubrimiento le pone diques o lo desvía de su cauce. Y el espíritu humano discurre por detrás de el, con un retraso brutal. Desde la Grecia Clásica, el espíritu humano apenas ha variado, y fíjese como lo ha hecho la ciencia.
.-En Internet, y en los medios de comunicación digitales, lo importante es dar la noticia al instante.
La velocidad es relativa. Entre el primero y el segundo, solo habrá una fracción de segundo, y las noticias se acaban superponiendo. Para el ser humano, esta velocidad escapa a sus capacidades.
.-No hay una ‘verdad’, solo ‘verdades a medias’.
La información es un vidrio que se rompe y se fragmenta en mil pedazos. Y cada esquirla de esos pedazos contiene un relámpago de información sesgada, con la que cebamos nuestros cerebros, con datos que varían según la forma que le demos y el orden en que los seleccionemos.
.-Los medios de comunicación se dejan llevar cada vez más por el amarillismo. Haití, Japón, Libia…
La realidad es lo que captan las cámaras. Y sin cámaras, no hay noticia. Eso es lo que ocurre ahora en Haití, y lo que acabará pasando en Libia.
.-Las crisis de Japón y Libia se han superpuesto. Un reto para los medios, a la hora de abrir sus cabeceras y portadas.
Sí, las cámaras se volvieron locas. No sabían donde ir. Ha sido una novedad. De repente nadie sabía dónde estaba la mayor noticia.
.-Varias semanas después, la fuga radioactiva va perdiendo atención mediática, superada por nuevos conflictos.
Las noticias son mercancía. Se utilizan, se gastan y se tiran. Por eso no se habla de guerras olvidadas. Es como la dosis de una droga. Debe ir aumentando en intensidad para tener el mismo efecto, hasta que por fin, ya no tiene ninguno.
.-¿Estamos superados por la cantidad de información que recibimos cada día?
Totalmente desbordados. Nunca en toda la historia de la humanidad, se produjeron tantos acontecimientos. Simplemente no podemos digerirlos. Mordemos a diario tantas noticias, que no las podemos masticar, ni salivar, ni digerir, y al final nos provocan tremendas indigestiones. Al final impacta lo más cercano. Te interesa más un incendio en tu calle, que un tren descarrilado en la India con cientos de muertos.
.-La muerte también se instrumentaliza en los medios de comunicación. Las cifras de fallecidos en la carretera o por violencia de género, acaban siendo una fría suma.
Eso es porque tenemos esos datos codificados en nuestro cerebro. Sabemos que una vez al mes, o a la semana toca hacer recuento.
.-En cambio, amenazas más lejanas, llevan el pánico a la sociedad. Me refiero a las vacas locas o la gripe aviar.
Ese es el miedo al Apocalipsis. Todos tenemos interiorizado en nuestro ADN que mañana puede aparecer un virus que acabe con la raza humana en una semana, o el peligro invisible de la radioactividad. Pero son peligros que no están codificados, que vemos como reales.
.-Los medios de comunicación siguen alimentado las ‘dos Españas’: PP o PSOE, taurino o antitaurino, fumador o no fumador, Barça o Madrid…
Es la eterna lucha, la polémica alimentada hasta el fin. El sí y el no. España es binaria, todo es blanco o negro, a favor o en contra, todo o nada. Un código que por otra parte, encaja a la perfección con el sistema binario y las nuevas tecnologías, donde no caben términos medios.
.- ¿No se puede ser neutral?
Solo se puede ser objetivo. Por ejemplo, a mi nadie me ha prohibido fumar. Puedo fumar lo que quiera, eso sí, sin echar el humo de mis pulmones en la nariz de mi vecino.
.-Ahora que todas las protestas se canalizan a través de Internet, ¿no cree que la sociedad está más dormida que nunca?
Sigue habiendo movimiento y pensamiento, pero en otro canal. Ahora, el dedo que antes se levantaba en una cuneta, y que te podía llevar hacia París y hacia la libertad a bordo de un camión de melones, sirve para lanzar un mensaje en la red que puede coordinar una manifestación antisistema o una revuelta popular en África.
.-No deja de ser un mundo virtual…
Pero viene a ser lo mismo. Lo que no está en la red, acabará por desaparecer. Pero cuando lo sepamos todo de todos, estaremos más perdidos que nunca. El todo absoluto es la nada. Si no hay secretos, si tú lo sabes todo de mí y yo de ti, no podemos hacernos nada. Es el fin de la moral y el regreso de la libertad. Todo está inventado, volveremos a sentir que nada importa. Diremos ‘¿y qué?’ a todo, nada importará.
.-En las redes sociales, sobre todo los más jóvenes, vuelcan su día a día, su vida, sin preservar su intimidad.
Esas redes se han convertido en una barra de bar, en una discoteca, en una alcoba. El mundo se ha hecho más pequeño y la aldea global ya no tiene fronteras, estamos ante una nueva cultura y nuevos lenguajes. No es mejor ni peor, es diferente, así es evolución.
.-¿Solo cabe resignarse a esa ‘revolución impuesta’?
Es lo más sensato. Ahora la cultura está en manos de la máquina, que al igual que un ser vivo, nace, crece, se reproduce y muere. La cultura es el libro de instrucciones. Cuando acabamos de leer uno de esos inmensos manuales, la máquina está obsoleta, ha sido superada y hay que leer otras instrucciones. Es el ‘pienso luego existo’. Pero Descartes no nos dijo en qué había que pensar…
.-Zapatero o Rajoy, ninguno de los dos genera una mayor confianza ciudadana.
Así es la democracia. Es el peor régimen que existe, si exceptuamos todos los demás. Si hubiera una dictadura, se acabaría la corrupción política, porque se profesionalizaría. Lo primero que hacen las dictaduras es taponar las bombas de achique, que llevan la basura de las entrañas a la superficie, y que son el germen de la democracia.
.-Pero no podemos renunciar a este sistema.
La democracia es el sistema más duro para los ciudadanos, porque permite ver la basura de las alcantarillas. Si volviese un Franco, pasado mañana todo sería una balsa de aceite. La preocupación, los escándalos y la incertidumbre son inherentes a la democracia, y por eso es irrenunciable.
.-¿Se aventura a poner fecha de caducidad a esta crisis?
No soy tan osado. Las crisis son periódicas, y esta es más profunda que las anteriores, porque el globo estaba más hinchado. Pero la crisis purga y purifica al capitalismo, deja en la cuneta a los más débiles, y los más fuertes saldrán fortalecidos. El problema es que por el camino deja millones de parados.
.-Al final y como siempre, los ciudadanos pagarán la crisis que provocaron los especuladores y las ‘hipotecas basura’.
Nadie se cree que sean los poderosos, los ladrones, quienes nos vayan a arreglar la casa después de desvalijarla. Ese seria el súmmum de la maldad.
.-Al menos, se dice que en tiempos de crisis, el arte y las ideas afloran.
El arte, y sobre todo el artista, necesitan el caos para florecer. Solo en medio de la confusión se puede salir de la oscuridad.
.-Dígame, ¿qué mueve al arte, y por tanto al mundo?
A riesgo de ser sarcástico en exceso, le diré que los siete pecados capitales. Sin ellos, el mundo dejaría de girar. Aunque suene algo diabólico, y descreído, sin los pecados, no habría evolución humana. En caso contrario, podríamos hablar de un taylorismo cultural. En el taylorismo, son las máquinas las que marcan el trabajo, como poner piezas en una cadena de montaje. La cultura automática y convencional, es una pérdida de tiempo.

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