08:40. MIéRCOLES 24 DE ABRIL DE 2019

El fracaso de Banco Base, sitúa a Cajastur en el pelotón de cola

Opinión
11 abril, 2011

Editorial.

Tras el ‘gatillazo’ de Banco Base, las cajas de ahorro de Asturias, Extremadura y Cantabria, dieron ayer luz verde a un nuevo proyecto de fusión que, el próximo lunes, tendrá que ser aprobado por el Banco de España. La ruptura con Caja del Mediterráneo (Alicante), una entidad de ‘alto riesgo’ financiero, ha dejado descolgada a Cajastur de la reconversión de las cajas en bancos, una privatización que apadrina el Banco de España con el fin de reordenar un sector que se había convertido en un revoltijo de 45 cajas dispersas en un feroz mercado financiero sujeto a las turbulencias que provocan los especuladores aprovechándose de la vulnerabilidad de los mercados en tiempos de crisis.
A diferencia de la absorción de Caja Castilla-La Mancha en 2009, Cajastur se ha visto obligada a abortar una operación de fusión donde, además de factores políticos, la entidad resultante (Banco Base) asumía un riesgo muy elevado teniendo en cuenta el ‘agujero’ de Caja del Mediterráneo que necesita, urgentemente, una inyección económica de 2.800 millones de euros. Aunque Cajastur se ha retirado a tiempo de una operación tutelada -y probablemente también ordenada- por el Banco de España, la caja asturiana ha perdido diez meses de negociaciones en un proceso que no ha conducido a ninguna parte. Y en la ‘bancarización’ de las cajas, el tiempo es oro. Cajastur fue la primera entidad que entró en juego en la primera ola de fusiones, absorbiendo a Caja Castilla-La Mancha, una entidad que estaba carcomida por las deudas y lastrada por su cartera empresarial, agujereada por el ‘pinchazo de la burbuja inmobiliaria’, e intervenida por el Banco de España.
Ahora, y tras el fracaso de Banco Base, Cajastur ha pasado -en cuestión de horas- de ser la quinta entidad financiera del país con 135.000 millones de euros en activos, a liderar un trío de cajas con tan solo 50.000 millones de euros en activos, lo que la sitúa en el pelotón
de cola del nuevo ranking de cajas, con un volumen de negocio un 40% inferior a los planes de recapitalización ordenados por el Banco de España. Este acuerdo a tres bandas (Cajastur-Cantabria-Extremadura), necesariamente, tendrá que dotarse de un mayor músculo financiero o, dicho en plata, tendrá que abrir sus puertas a la entrada de nuevos socios. El problema es que, salvo alguna manzana podrida como Caja del Mediterráneo, apenas quedan ya puertas a las que llamar. La privatización de las cajas es un hecho, y Cajastur lo va a tener muy difícil para incorporar a nuevos socios a su proyecto de concentración bancaria.
Por su tamaño, y también por la solvencia financiera de las tres entidades, la fusión de las cajas de Asturias, Extremadura y Cantabria, no requerirá de ningún préstamo del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROP), ya que el nuevo banco resultante cumple
la exigencia legal de disponer de un 10% de ‘core capital”’o capital básico, lo que le permitirá elevar en unos 200 millones de euros sus recursos propios y su ratio de solvencia en relación a los activos de riesgo. El fracaso de Banco Base es un fiel reflejo de la opacidad de las cajas de ahorro que siguen ocultando sus niveles reales de morosidad y escondiendo un volumen de activos tóxicos muy por encima de lo que admite el órgano regulador. Y de estos negros lodos, viene la sequía crediticia que no permite refinanciar deudas, ni comprar pisos, ni abrir empresas.

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