23:36. VIERNES 20 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Albert Boadella ‘retrata’ al compositor Amadeo Vives

Cultura
31 mayo, 2012
Alejandro G. Villalibre

El Festival de Teatro Lírico de Oviedo cierra, a partir de hoy, la temporada. Y lo hará con un espectáculo atípico. No se trata de una zarzuela propiamente dicha, tampoco de una antología. Podría parecer un musical, pero no es así. Se trata del inclasificable ‘Amadeu’, obra lírica teatral firmada por Albert Boadella que hace un repaso de la vida del compositor catalán Amadeo Vives a través de su música. Presentada en los Teatros del Canal el año pasado, Boadella se identifica con Vives hasta tal punto que no se sabe dónde termina el personaje y empieza la autobiografía. Catalanista en sus inicios (Vives es el autor del himno de Mallorca y de canciones ‘patrióticas’ catalanas) y acusado de ‘españófilo’ según avanzaba su carrera (su ‘Doña Francisquita’ o ‘Bohemios’ son grandes títulos madrileños por antonomasia), esta obra fue reconocida como uno de los hitos musicales de 2011 en nuestro país. Llega a Oviedo en tres funciones -hoy jueves, y el 1 y 2 de junio- con el protagonismo de Antoni Comas como Vives y el televisivo Raúl Fernández (‘El internado’, ‘Con el culo al aire’) como el periodista encargado de hacer un reportaje sobre el autor. Para las partes musicales, y bajo la batuta de Miguel Roa y Manuel Coves (que se turnarán en las funciones), Auxiliadora Toledano, Joana Thome e Israel Lozano, junto a la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, harán un repaso por el catálogo del compositor.

Miguel Roa, director musical principal de un espectáculo que saca a la orquesta del foso para subirla al escenario y hacerla partícipe de la acción, se mostró muy favorable desde el principio al proyecto de Boadella: “La selección de números musicales ha sido hecha por el autor de la obra, Albert Boadella, sobre una base infrecuente: utilizar la música como urdimbre en el devenir del espectáculo con el fin de que éste acabe ‘en flecha’. Amadeu no es una de esas antologías de Zarzuela con las que tanto nos han castigado, no: es un espectáculo en el que el público percibe desde el primer momento que el texto no se usa para justificar la música, sino que éste se imbrica en él de una forma lógica y sin estridencias, logrando complicar el nudo y dar paso al desenlace. En ningún momento se utiliza la acción dramática para intercalar esos números tan conocidos que nuestros abuelos tarareaban a la salida de los teatros”.

La acción del ‘Amadeu’ de Boadella nos traslada a 1995 dentro de un episodio real: en aquel año el Ayuntamiento de Colbató (Barcelona), localidad natal del compositor, anunció que no va a seguir costeando los gastos derivados de su tumba en el cementerio local, por lo que los restos de Vives corren el riesgo de acabar en una fosa común. El editor de un periódico de Barcelona ve un filón en la noticia y le encarga un reportaje a un joven periodista fan de Deep Purple con un claro sesgo: agravio a un padre de la patria catalana.

A partir de aquí se desencadena lo que el propio Boadella llama “combate generacional entre la zarzuela y el rock duro”. A través de ciertos alucinógenos, el periodista consigue visualizar a Amadeo Vives y comienza a conocer su obra mediante diálogos con el propio compositor. Es aquí donde la infinidad de estilos cultivados por este autor comienzan a presentarse en el escenario. La obra recorre los comienzos de un autor enamorado de Beethoven que, para poder sobrevivir, se ganaba la vida componiendo pícaras y lascivas canciones de cabaret y cuplets cargados de intención sexual. Nos lleva a los orígenes de esa “patria catalana” de la que hablaba el editor del periódico a través de canciones como ‘L’Emigrant’ o ‘La Balenguera’ (actual himno de Mallorca), para demostrar que no son más que devoción por la tierra natal. Nos traslada al Madrid de la zarzuela, donde Vives consiguió hacerse un hueco con ‘Doña Francisquita’, ‘Bohemios’ o ‘La Generala’ a través de conocidos fragmentos. Nos muestra las debilidades del personaje, las filias y fobias e incluso la curiosa relación con Manuel de Falla (vivían en el mismo bloque de edificios).

Todo con la clara intención de presentar a un autor que produjo la música que gustaba allá donde vivió, pero también por devoción. Creó un estilo lírico español, como tantos otros compositores que, sin ser madrileños, siempre se relacionan con esa ciudad (Chapí, Bretón, Sorozábal) consiguiendo la difícil combinación de melodías pegadizas con un entramado musical de calidad.

Para Albert Boadella “la música de Amadeo Vives figura como una de las más penetrantes e inspiradas entre los compositores líricos del siglo XX. Sin embargo, como la historia tiende a repetirse, el personaje y su obra poseen también un interés especialmente significativo en el actual contexto español. Nacido en un pequeño pueblo de Cataluña a los pies de la montaña de Montserrat, el compositor se inicia en la música popular de su tierra para posteriormente instalarse en Madrid, donde obtiene sus mayores éxitos con obras de raíz tan profundamente española como Doña Francisquita. En este sentido, la estructura básica que sustenta este espectáculo musical se desarrolla vinculando los rasgos de su personalidad humana y social con sus mejores partituras, tales como Doña Francisquita, Bohemios, Maruxa o las canciones populares creadas en su juventud”.

Con esta zarzuela, Boadella suma un nuevo proyecto a su larga lista de obras sobre figuras claves de la cultura y la sociedad catalana. Antes pasaron por sus manos Jordi Pujol, Josep Pla o Salvador Dalí. Ahora, le llega el turno a Amadeu Vives, para presentar a uno de los autores más prolíficos y de mayor calidad de nuestra historia, bajo un prisma musical diferente.

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