14:34. LUNES 24 DE FEBRERO DE 2020

Rajoy y Rubalcaba, en el camino del consenso

Opinión
2 junio, 2012
LUIS MARÍA ANSÓN

Un mes antes de las elecciones del 20-N, Gregorio Marañón publicó un artículo afirmando que, fuera cual fuese el resultado electoral, PP y PSOE deberían llegar al consenso, al pacto de Estado, dentro del mejor espíritu de la Transición, para hacer frente a la crisis económica que zarandeaba y zarandea a España.

Apoyé yo aquel artículo anticipador y clarividente. La mayoría absoluta permite gobernar a placer en circunstancias normales. En una crisis como la que padecemos, el consenso resulta imprescindible. Si Rajoy y Rubalcaba hubieran llegado a un pacto de Estado, si el PP hubiera prescindido de los consejos de Pedro Arriola que decidió posponerlo todo hasta las elecciones andaluzas, si los dos grandes partidos hubieran presentado el pasado mes de enero un programa económico común ante Europa, otro gallo muy distinto nos cantaría ahora.

No fue así. Rajoy hizo caso a su eminencia gris, Arriola, que es hombre muy seguro en sus errores, creyó en sus vaticinios de una victoria arrolladora en Andalucía, perdió un tiempo precioso y cinco meses después ha hincado el pico, iniciando el camino del consenso con Rubalcaba para defender una política común ante Europa.

Ha tenido que empinarse la prima de riesgo hasta los 540 puntos, situándose en zona de intervención y rescate; ha tenido también que desplomarse la Bolsa, mientras se encendían las alarmas europeas, para que Mariano Rajoy se haya zafado de los inciensos con que le aroman en el palacio de la Moncloa para conversar con Rubalcaba y anunciar el consenso entre los dos grandes partidos, imprescindible para sacar a España del atolladero en que está metida. Tal vez sea ya demasiado tarde. Aún así, a través del consenso, hay que esforzarse para evitar la intervención y el rescate.

Que paguen los políticos y sindicalistas, responsables de la catástrofe de Bankia

En pocas ocasiones la opinión pública ha reaccionado de forma tan mayoritaria. Los responsables del desaguisado de Caja Madrid-Bankia no se pueden ir de rositas y mucho menos aderezados con suculentas indemnizaciones. La indignación es general. El Partido Popular no puede mantener la manta que enmascara lo sucedido. Hay que tirar de ella y que resplandezca la verdad, caiga quien caiga. Se acabaron las contemplaciones.

El contribuyente español quiere saber quiénes han sido los gestores responsables de la catástrofe, qué sueldos cobraban, de qué dietas se beneficiaban, qué blindajes e indemnizaciones establecieron en sus contratos. Quiere saber cuánto percibían los consejeros nombrados a dedo por los partidos políticos y los sindicalistas, qué prebendas se habían atribuido, qué papel jugaron en el despilfarro general. Quiere saber cuántos créditos sin los avales necesarios se concedieron por recomendación de los políticos y los sindicalistas.

La opinión pública exige que el gobernador del Banco de España explique por qué echó tierra sobre la podredumbre de Caja Madrid y qué intereses políticos le movieron a ello. Quiere saber por qué se relajaron los controles, por qué no se alertó al Gobierno.

Responsabilidades civiles, empresariales y, en su caso, penales. Ni un euro de indemnización para los responsables y devolución de lo que han cobrado los que se han ido de rositas y encima forrados. Ejemplaridad, en fin, eso es lo que exige la opinión pública. Y que Mariano Rajoy no esconda la cabeza como el avestruz. El escándalo de Bankia debe salir a la luz y sus responsables puestos en la picota y sancionados. Si el Gobierno no facilita el camino lo harán los jueces.

De la Real Academia

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