16:37. VIERNES 28 DE FEBRERO DE 2020

Calatrava, el embaucador

Oviedo
21 abril, 2011

Por no llamarle caradura, jeta, o algo mucho peor. El afamado arquitecto vino dos veces a Oviedo y se embolsó 22,6 millones de euros por los ‘dibujines’ de ‘las trillizas’ y por un Palacio de Congresos que ha dejado empantanado y cuya visera no se levanta. Nada nuevo, en un arquitecto al que no quieren ver ni en Bilbao, ni en Valencia, ni es otras muchas ciudades de Europa y del mundo.

Calatrava, el embaucador, que estuvo a punto de ocasionar una desgracia cuando las obras del Palacio de Congresos se vinieron abajo (agosto de 2004), se declaró –esta semana- en rebeldía y no acudió a declarar a los juzgados de Oviedo. Calatrava, el embaucador, no solo se mofó de los ovetenses endilgándonos un gigantesco y monstruoso Palacio que ‘dialogaría con las torres de Buenavista’; también se ríe de la Justicia con un parte médico redactado en inglés, que no le ha servido de coartada legal, ya que su señoría le va a imputar –previsiblemente- la responsabilidad subsidiaria de lo sucedido.

Calatrava, el embaucador, que tiene domiciliada su multinacional (Santiago Calatrava S.A.) en Suiza -¿por qué será?- es el culpable del mayor bodrio parido en la era Gabino de Lorenzo. Pareja de dos.

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