15:53. DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

El escándalo asturiano del voto CERA

Opinión
29 septiembre, 2012
CRISTINA COTO

A Francisco Álvarez-Cascos no le dejaron cumplir ni un año al frente del Gobierno del Principado de Asturias. El viciado bipartidismo astur, acostumbrado a lustros de compadreos, se la jugaba por entero con la entrada en escena de un peso pesado de la credibilidad; que es sólo el resultado de algunas cualidades claves para el éxito electoral: conocimiento, experiencia, gestión honesta y rigurosa y compromiso con el ciudadano. Por eso, quienes participamos en aquellas reuniones post-electorales con el PP, con el supuesto fin de llegar a algún pacto, siempre tuvimos la sensación de que estábamos parcipando en un paripé, en un intento de “hacer como que se hace”, “hacer como que se quiere”; cuando desde Madrid la voluntad estaba más que clara.

Al fin y al cabo, desde el momento en que un diputado del PP se había hecho con la presidencia de la Junta General con el apoyo del PSOE, su pacto; el del PPSOE, ya estaba firmado. A cambio se apoyaron mutuamente en el Parlamento durante los meses que duró el Gobierno, impidiendo toda acción ejecutiva, bloqueando toda propuesta de cambio, incluso las encaminadas a acabar con el despilfarro astur. Cuando juntos rechazaron los presupuestos FORO convocó elecciones, porque ese golpe de la privación de recursos iba directo a la cabeza de los asturianos.

Tras el 25 de marzo sucedió casi lo mismo; trataron de parecer más sutiles, pero desde que Cherines se postuló para presidir el Principado –siendo tercera fuerza política- la sutilidad saltó por los aires. Cuando Montoro amenazó con intervenir las cuentas de Asturias por razones políticas –algo delirante- o Rajoy cargó con una inusitada fuerza contra Rosa Díez en el Congreso, pudimos ver claramente que el objetivo era disuadir a UPyD que, objetivo conseguido, se fue con el PSOE.

El escandaloso asunto del voto CERA fue una prueba mas. El pasado sábado el BOE publicaba una Instrucción de la Junta Electoral Central cuyo último punto, el 5, transcribo: “En consecuencia, los votos remitidos desde el extranjero directamente a las Juntas Electorales escrutadoras en lugar de a los Consulados deben entenderse como nulos por resultar contrarios a lo dispuesto en el artículo 75.4 de la LOREG.” Es decir, aquellos votos que en Asturias fueron perfectamente “validados” el pasado 25 de marzo, y que quitaron un escaño a FORO para dárselo al PSOE, serán ahora nulos, por ejemplo, en las elecciones gallegas, donde es obvio que basta con que Núñez Feijoo pierda un sólo escaño para perder el Gobierno de la Xunta.

En Asturias el recurso de FORO ante aquel atropello fue estimado por el Tribunal Superior de Justicia; por una Sala de lo Contencioso ejemplar, que resolvió conforme a criterios estrictamente jurídicos. Y es que el citado artículo 75.4 era tan clarito que no cabía interpretación: los españoles residentes en el extranjero que deseen votar, enviarán la documentación a la Oficina Consular de Carrera o Sección Consular de la Misión Diplomática a la que el elector esté adscrito, por correo certificado, y no más tarde del quinto día anterior al día de la elección.

Esas son las reglas, recogidas además por Ley Orgánica, fórmula normativa que jerárquicamente sólo es superada por la Constitución Española.

La Junta Electoral de Asturias, con el amparo de la Central -que ahora se corrige a sí misma- alteró el procedimiento, aceptando votos que fueron enviados directamente por correo certificado, facilitando generosamente el voto de aquellos que se saltaron la Ley, en perjuicio de quienes la cumplieron.

Por cierto, que para mayor chapuza, la citada Junta Electoral no solo no atendió la petición de los interventores de FORO, acerca de que aquellos no fueran ya computados, sino tampoco la de que en caso de hacerlo no los mezclaran con los demás, para el supuesto de que se produjera una impugnación, como así fue.

El TSJA ordenó repetir la votación, pero luego vino el cada día mas desprestigiado Tribunal Constitucional a “poner las cosas en su sitio”; es decir, a tomar por válido lo nulo, atribuyendo el escaño al PSOE, y favoreciendo la mayoría PSOE-IU-UPyD, permitiendo a Javier Fernández desplazar a Francisco Álvarez-Cascos de la Presidencia del Principado.

Esta es la realidad; al igual que lo es que El Comercio se ha hecho eco de la noticia, frente a su escandalosa ocultación por La Nueva España; prueba del 9 de que en aquella trama estuvo más de uno.

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