16:33. DOMINGO 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

El rosa y el negro

Oviedo
29 abril, 2011

Por ANTONIO PÉREZ HENARES

Hay quienes tan solo hace unos días, aquellos del Proceso de Paz decían que era imposible derrotar a ETA y por tanto no había otra que negociar con ellos. Hoy se les llena la boca diciendo que YA esta derrotada. El cristal de color rosa a través del cual miran todo les lleva a esa conclusión por más que los hechos tozudamente indiquen lo contrario. Que, débiles y mucho, sí, pero siguen activos, organizados y sin intención alguna de dejar pistolas y explosivos.

Con el mismo color ven sus movimientos. De pronto y por obra y gracias de algún sortilegio se han hecho demócratas. Todo su entramado político, según ellos, se han trasmutado en fervorosos creyentes de la democracia. De nada sirven que sigan jaleando a los asesinos en cuanto tienen la mínima ocasión. Están empeñados en ver a Sortu, Bildu o como se llamen en cada momento como no son ni tienen intención alguna de serlo. Les vale un papel, aunque sea más falso que una dieta milagrosa, para suponerlos ética y estéticamente inmaculados.

No se oculta igualmente que hay quien lo mira todo desde el negro. Y tampoco. Forzados por la presión policial, judicial y social dan pasos. Intentando colar gato por liebre, pero dan pasos. No es de los pequeños el anuncio (que habrá que poner en cuarentena y más cuando están las elecciones de por medio) de abandonar el chantaje y la extorsión. Ni tampoco que sensatamente y aunque sea desde el propio prisma rosa, escaldados, tomen las debidas precauciones. Sería injusto no contemplar que desde la Fiscalía y la abogacía del Estado se ha puesto ante los jueces la prueba y la posibilidad para impugnar sus listas.

Entre los dos extremos, entre el rosa ‚el de quienes suponen que está todo listo para que los adláteres de ETA puedan presentarse a las elecciones y ese negro que solo contempla un maquiavélico plan diseñado a medias entre los terroristas y el gobierno, hay otras visiones y otros escenarios.

Como en terrorismo sucede en economía. De color rosa siguen viendo una crisis que no vieron y que cuando les cayó a plomo encima supusieron que ya no pesaba y que se multiplicaban por doquier los brotes verdes (abril de 2009). Siguen viendo espejismos de oasis a cada trecho y mientras la ciudadanía se arrastra por las ardientes arenas del paro. Pero aquí también surge el negro absoluto de quien ya nos da por quebrados y en trance de obligatorio rescate. Y una vez más aunque la situación se acerca mucho como en el caso anterior a la boca del lobo, existen matices y expectativas de futuro.

Pero en esta España no hay lugar para matices ni para intentar reflexionar desde una cierta mesura y algún equilibrio. Es además peligroso no meterse en una de las trincheras. El rosa y el negro no permiten que nadie asome la cabeza y pretenda ver sin colores las cosas. No toleran sino la obediencia debida y ciega a las consignas.

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