05:20. LUNES 23 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Guardiola, Mouriño, Pepe y el árbitro

Opinión
29 abril, 2011

Por LUIS MARÍA ANSON
Los españoles han olvidado por un día el debate político para enfrascarse en la controversia futbolística. El pan y toros sigue funcionando. Durante una jornada se ha olvidado el paro, la crisis económica y los abusos o las simplezas de la clase política. A Zapatero le vienen muy bien estos Madrid-Barcelona, sobre todo si hay polémica.

Dicen los madridistas que el árbitro alemán condicionó el partido al expulsar a Pepe. Y no les falta razón. Enfrentarse con el Barcelona con diez jugadores es demasiada proeza. En lo que yo, que asistí al partido, no estoy muy de acuerdo es si fue el árbitro el que condicionó el partido o fue el propio Pepe. A este excepcional jugador, especialmente brusco, los nervios y la violencia le han jugado muy malas pasadas. No es la primera vez que ocurre. ¿Fue o no fue justa su expulsión? Los expertos aseguran que el árbitro podía perfectamente no haber pitado más que una falta. También que la acción de Pepe podía ser castigada con tarjeta roja sin ofender el reglamento. No vale la pena insistir en una cuestión tan fronteriza ni llorar sobre la leche derramada. El Madrid debe ser consecuente con su historia y salir a por todas dentro de una semana en el estadio barcelonista. Su afición y su presidente se lo merecen.

El obligado tema del fútbol no debe desviarnos de la significación profunda que, desde el punto de vista social, tiene el deporte rey. El país se paralizó y en oficinas, comercios, fábricas, lugares de trabajo, no se hablaba de otra cosa que de la expulsión de Pepe. Esa es la realidad y desconocerla sería equivocarnos sobre la verdadera dimensión de la sociedad en que nos ha tocado vivir.

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