20:22. LUNES 21 DE OCTUBRE DE 2019

Confesión imaginaria de un pecador público

Opinión
16 diciembre, 2012
Por FRANCISCO ÁLVAREZ-CASCOS

YO ME ACUSO

En Oviedo, siendo el Día de los Santos Inocentes del año 2012.

Estimados conciudadanos:

En estas horas postreras del funesto año 2012, quiero descargar la conciencia reconociendo mis pecados como servidor público, a fin de que el supremo y misericordioso poder fáctico de las dos grandes potencias de la diestra y de la siniestra me conceda el perdón que merezco y la felicidad política que añoro, aunque no me arrepiento de nada.

Yo me acuso de haber abandonado la galera popular, en compañía de tantos remeros rebeldes e indomables, y de haber participado en la botadura del nuevo velero bergantín llamado FORO, sin esperar a que el todopoderoso patrón de viejo bajel incumpliera como gobernante todas y cada una de las promesas programáticas del sagrado cuaderno de bitácora, para hacer verdad la maldición apocalíptica de que no quedara piedra sobre piedra en el solar de mi bien amado país asturiano.

Yo me acuso de haber roto la paz secular y suculenta entre la derecha ovetense y la izquierda gijonesa, secretamente alcanzada por sus prohombres en la alcaldía de Oviedo y en el gobierno del Principado, refrendada en el famoso “abrazo del duernu”, y de haber propiciado el regreso al sudor y a las lágrimas de la indeseable confrontación democrática.

Yo me acuso de haber plantado cara y negarme a pagar peaje al monopolio de la mentira ostentado por un periódico panfletario venido a menos que se edita en Asturias, y de provocar en las paredes del pestilente túnel horadado en tiempos del Movimiento Nacional webgrietas y teleboquetes por los que hoy fluye a chorros la luz deslumbradora que destierra el oscuro panorama de la verdad única.

Yo me acuso de haber reivindicado los derechos colectivos del pueblo llano sobre la centenaria propiedad de la Caja de Ahorros de Asturias, frente al expolio de los que prefieren las malas compañías en el Banco de España, en Castilla La Mancha y en el Mediterráneo, para divertirse con el Monopoly en una nueva sede de Madrid jugando con los puestos de trabajo de la entidad, con los sueldos de sus empleados, con los ahorros de quienes compraron deuda subordinada de “liquidez inmediata” y con el crédito que tanto necesitan nuestras sufridas familias y nuestros ejemplares emprendedores.

Yo me acuso de pensar que el origen de la crisis que asola a Asturias y a España es principalmente financiero, y de reclamar que en la Unión Europea nos atrevamos a decir “no” a Alemania y a sus acólitos, cueste lo que cueste, cuando abusan de su insultante hegemonía para succionar el ahorro barato del sur de Europa, y nos decidamos a propiciar medidas que faciliten la circulación del dinero y del crédito en la economía real, no solo para tapar agujeros de las entidades financieras, como vía efectiva para recuperar la confianza de los ciudadanos y el crecimiento del empleo.

Yo me acuso de no responsabilizar a los perversos funcionarios del déficit público y de defender el peligroso estado de bienestar que tantos sacrificios costó levantar, desde que un liberal gallego del Norte, como Canalejas, pusiera los cimientos hace un siglo de algunos servicios esenciales, frente a su demolición inmisericorde que propicia otro gallego del Sur en la educación, en la sanidad y en el bienestar social.

Yo me acuso de ser uno de los pocos que, al parecer, sabían en Asturias lo que estaba ocurriendo en tantos y tantos chiringuitos famosos como la Fundación Niemeyer, donde ahora pierden la memoria sus gestores, se echan la culpa unos a otros, y nadie sabe quién y cómo se ha llevado los millones de euros públicos esfumados: ni el responsable máximo del gobierno del Principado que se autonombró patrono vitalicio, ni el desaparecido empresario Presidente de la Fundación, ni su locuaz Vicepresidenta y alcaldesa de Avilés, ni su desvergonzado, ubicuo y manirroto Director General, ni su aprovechado Secretario.

Yo me acuso de enfrentarme a los abusos de la gran potencia central de Madrid, llevando al ministerio de Industria ante la Audiencia Nacional en defensa de 800 millones de euros Fondos Mineros que nos intenta hurtar el Estado a los asturianos, con el pretexto de la nueva política europea de estabilidad, saltando a la torera la exigencia constitucional de solidaridad que ampara a todos los españoles y a todos los territorios de España.

Yo me acuso de haber convocado unas elecciones anticipadas sin precedentes en el Principado para devolver al pueblo asturiano la capacidad de decidir, ante el bloqueo parlamentario y presupuestario de las dos grandes potencias de la diestra y de la siniestra, sin dejarme arrastrar por la tentación de permanecer atornillado en el cargo, a cualquier precio, imposibilitado para hacer nada útil por una sociedad decadente que precisa urgentemente cambios profundos.

Yo me acuso de hacer oposición frontal al actual gobierno del Principado por fingir que gobierna pastoreando un conglomerado de clientes políticos de tendencias dispares, mediante alianzas disparatadas, sin programa conocido, y sobre una parodia de presupuesto precocinado, con el resultado indecoroso de la mera permanencia en los cargos para dar continuidad a las viejas recetas que condujeron a Asturias al estancamiento.

Yo me acuso, finalmente, de no albergar el más mínimo propósito de enmienda, y de sentir deseos vehementes de perseverar en el pecaminoso propósito de cambiar Asturias, mientras la salud me respete y los valientes compañeros me acompañen.

Un abrazo fraternal a los amigos y un saludo respetuoso para todos. Ojalá que 2013 nos haga olvidar muy pronto el año que acaba. Que la Santina nos ayude.

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