07:17. LUNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2019

La soledad política de Gabino de Lorenzo

Oviedo
12 enero, 2013
MARINA GARCÍA

Gabino de Lorenzo siente que ha perdido el control del Partido Popular. Durante los últimos 20 años, el alcalde de Oviedo ejerció un poder omnímodo sobre la derecha asturiana. Suyos fueron, los desafortunados carteles electorales de las tres últimas elecciones autonómicas (Ovidio Sánchez, Isabel Pérez Espinosa, y Mercedes Fernández). Pero también metía ‘cazo’ en las listas al Congreso de los Diputados y al Senado, donde, en varia ocasiones, trató de descabalgar a ese viejo zorro de la política llamado, Isidro Fernández Rozada, superviviente de todas las batallas políticas astures. A De Lorenzo, nadie le discutía ninguna de sus decisiones e imposiciones, más sin encomendarse a ningún cónclave interno del partido, siempre se autoproclamaba candidato del PP a la alcaldía de Oviedo.

El control férreo y legionario, que mantenía sobre la dirección regional del PP, se acabó diluyendo cuando perdió la mayoría absoluta en las elecciones municipales de 2011. Por entonces, el PP en Asturias ya estaba ‘intervenido’ por Génova, primero por Ana Mato, y después y hasta el día de hoy, por María Dolores de Cospedal. Tras la ‘guerra civil’ que vivió el PP durante el segundo semestre de 2011, y el cataclismo electoral que sufrió el Partido Popular en las elecciones autonómicas de 2012 (25-M), Mariano Rajoy decidió poner orden en el ‘gallinero’ asturiano. Primero, apartó a Ovidio Sánchez de la presidencia de un partido que en realidad nunca presidió; y después, aprovechó la victoria del PP en las últimas elecciones generales; y el ‘cambio de guardia’ en las delegaciones de gobierno, para retirar a Gabino de la circulación política. Desde entonces, Mercedes Fernández manda y tiene plenos poderes en el PP astur.

Los habituales desplantes de este político ebrio de poder, y que se comportaba como un cacique en su propio partido, también le están pasando factura a Gabino de Lorenzo. En el preámbulo del XVI Congreso Regional del PP, que confirmó a Mercedes Fernández, como presidenta del partido, De Lorenzo, una vez más, jugó a la ambigüedad y al desconcierto. “Prefiero la carne fresca al pescado”, dijo con sorna en alusión a la emergente vía representada por Manuel Pecharromán. Pero la trastada le salió por la culata. Caunedo se desmarcó de Pecharromán, y también de Gabino. El apoyo de la Junta Local del PP en Oviedo fue determinante para que ‘Cherines’ saliese victoriosa de su primer envite interno. Sobrado de un poder que ya no tiene, Gabino de Lorenzo dejó su butaca vacía aquel día, y solo llegó -a última hora- al Congreso para sacarse una foto junto a la nueva mandamás del PP en Asturias. Pero ya era tarde, Mercedes Fernández ya había ganado el congreso, y elegido compañero de viaje (Caunedo) para los tiempos venideros.

Cautivo y desarmado, a Gabino ya solo le queda una ‘bala’: el próximo congreso local del PP en Oviedo, que tiene que celebrarse -así lo marcan los estatutos- antes del próximo mes de mayo. En ese cónclave los delegados revalidarán, o no, a Gabino como presidente de la Junta Local del PP. Y si Gabino vuelve a ganar, Agustín Iglesias Caunedo no será el próximo cartel electoral.

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