05:01. SáBADO 19 DE OCTUBRE DE 2019

Cudillero, alcalde ‘alegal’

Editorial
19 diciembre, 2012

Lo que está ocurriendo en Cudillero, es un fraude de ley que no tiene precedentes en la historia de la democracia española. Y si nadie lo remedia, Cudillero tendrá un alcalde de postín, ya que Ignacio Fernández no formó parte de la candidatura que el PSOE presentó en las últimas elecciones municipales. Por eso, desde hace días, crece la perplejidad y la indignación entre los pixuetos, que son víctimas de una pantomima política, urdida por el anterior alcalde, Francisco González, hoy reconvertido ‘accidentalmente’ en diputado regional.

¿Farsa, o cacicada?, o las dos cosas al mismo tiempo. Sólo los más ingenuos, aun creen que los concejales socialistas de Cudillero han renunciado a la alcaldía, todos a una, al sentirse amenazados por un ‘bloguero’ anónimo. La ‘coartada’, además de ridícula e infantil, no es verosímil. Los 7 concejales que forman el grupo municipal socialista, han renunciado a la alcaldía, por obediencia debida a la FSA, y por el ordeno y mando que sigue ejerciendo en el municipio Francisco González. El acoso político que dicen padecer, es un acoso ‘interno’, ajeno a los chismorreos que vierte un insultante blog. En sus 21 años al frente del Ayuntamiento de Cudillero, Francisco González ha tejido una red clientelar y piramidal, cebando al consistorio de personal. El Ayuntamiento de Cudillero da empleo a 107 pixuetos, cuando el Ayuntamiento de Noreña, equiparable en número de vecinos (6.000), solo tiene 20 funcionarios, 40 si sumamos al personal no laboral. Las ‘peonadas’ de Francisco González, han conducido al Ayuntamiento a un callejón sin salida, a un inevitable ERE que ya está en marcha, y también a un grotesco vodevil político: Cudillero será gobernado por un ‘hombre de paja’ (Ignacio Fernández) al servicio del anterior alcalde, que primero le ‘colocó’ como agente de uno de esos inservibles entes de ‘desarrollo local’, y ahora ejerce como ‘revisor’ del catastro.

Para justificar la charlotada socialista de Cudillero, los órganos rectores del PSOE, y su principal cabeza pensante (Javier Fernández), se amparan en el artículo 182 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General. Pero lo hacen, de manera deliberada y tendenciosa. El legislador, aprobó esa ley, para casos excepcionales, y para hacer frente al miedo instalado en la sociedad vasca durante la Transición y los primeros años de la democracia. La excepcionalidad de la citada ley -y las circunstancias que contempla-, no es, desde luego, aplicable a los 7 concejales miedicas de Cudillero. Un miedo, que solo es atribuible, al régimen impuesto por Francisco González que siempre ha hecho apología del caudillismo más ramplón.

Lo que la legalidad y la normativa permiten, no siempre es lo más decoroso. Y tampoco es políticamente legítimo. Y menos aún, cuando el alcalde resultante de esta farsa, ni siquiera, formaba parte de la candidatura que el PSOE presentó a las últimas elecciones municipales. Además de una anomalía política, la designación de Ignacio Fernández como alcalde de Cudillero, por imperativo ‘alegal’, es una vejación a la democracia y una tomadura de pelo a todos los pixuetos.

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