10:17. MIéRCOLES 08 DE ABRIL DE 2020

La rencorosa

Política
27 enero, 2013
MARINA GARCIA

Su animadversión hacía Pilar Fernández Pardo, solo es comparable a la ‘casquitis’ que le produce el líder de Foro Asturias, otrora su único valedor en su melifluo tránsito político

Pilar Fernández Pardo firmó, el pasado viernes, su despido forzoso del PP. Aunque murió, políticamente matando (“falta de democracia interna en el PP”), y faltó poco para que saliese a hombros de las consistoriales de Gijón. Pardo volvió a votar a favor de los presupuestos municipales, o lo que es lo mismo, de las cuentas que pactó y negoció, con la alcaldesa Carmen Moriyón (Foro Asturias). Una nueva afrenta, y un nuevo desafío -o al menos así lo interpretaron-, a las directrices marcadas por la dirección regional del PP. Aún así, Pilar Fernández Pardo, hace ya tiempo que estaba ‘sentenciada’ por Mercedes Fernández. A estas alturas, la reconciliación ya no era posible entre ‘las Fernández’, y desde los despachos de Manuel Pedregal, solo han tratado de evitar que los cinco concejales que tiene el PP en el Ayuntamiento de Gijón, se pasasen en bloque al grupo mixto. En cualquier caso, lo de Gijón en una nueva ‘carnicería’ en el PP, y un nuevo destrozo. El Partido Popular ha vuelto a romperse en dos, como en Siero, y como en Asturias, tras el portazo que le dio Mariano Rajoy a Francisco Álvarez-Cascos, hace ya más de dos años. Los antecedentes bélicos del PP, reflejan que su capacidad autodestructiva no tiene límite. Sus dirigentes viven en el permanente exterminio. Y las rupturas internas, siempre se pagan en las urnas.

El ‘linchamiento’ de Pilar Fernández Pardo, y de sus concejales insurrectos, tendrá un coste electoral que, esta vez, habrá que imputar en la hoja de servicios de Mercedes Fernández. Un nuevo cisma que puede convertir al PP en una fuerza residual en la primera ciudad asturiana, y en un partido minoritario en la cámara regional. Los ‘populares’ aún no han metabolizado sus últimas derrotas electorales (autonómicas y municipales), que han convertido al partido que gobierna en España, en la tercera fuerza política de Asturias, algo insólito en 30 años de elecciones autonómicas. Su vocación pirómana, prendiendo fuegos que luego no apaga; le ha llevado a encender un nuevo foco en Gijón. ¿Había razones para imponer, ‘manu militari’, una gestora en la Junta Local del PP de Gijón? En dos letras: ‘no’. Apelar al catecismo político (“escrupulosa legalidad”, “estatutos del partido”…) para justificar esta nueva asonada, es una coartada que no se sostiene. Con puritanismos (“es más importante el partido, que las personas”), no se resuelven las urgencias internas de un partido que está en mínimos históricos, y que tiene un pertinaz problema de liderazgo. A Mercedes Fernández, mal destetada por su procreador (Gabino de Lorenzo), le queda grande el traje de presidenta.

Hasta que irrumpió Foro Asturias en el tablero político, la cuenta de resultados de Pilar Fernández Pardo, no había dejado de crecer en Gijón. 52.405 votos y 11 concejales en las elecciones municipales de 2003, y 58.062 votos y 12 concejales, en las elecciones de 2007, un ‘puñado’ de 5.671 votos menos que el PSOE que tan solo obtuvo un concejal más (13). El descalabro de las últimas elecciones (2011), al igual que en Oviedo, solo fue imputable al tirón electoral de una emergente ‘tercera vía’ política. En realidad, Fernández Pardo tenía a ‘tiro’ la alcaldía de Gijón, pero Carmen Moriyón (Foro Asturias) le pegó un ‘bocado’ de 42.000 votos. Por eso, y otras razones, la “sacudida electoral” no cuela, y menos aún cuando el PP de Gijón fue ‘laminado’-primero- del grupo parlamentario, y después de los órganos de dirección del PP. Mercedes Fernández hostigó a Pilar Fernández Pardo por su apoyo a Carmen Moriyón. Fue la única razón de semejante felonía. Su animadversión, hacía Fernández Pardo, solo es comparable a la ‘casquitis’ que le produce el líder de Foro Asturias, otrora su único valedor en su melifluo tránsito político. Pero los estatutos de los partidos, no están para dirimir reyertas personales, y tampoco para despiojarse de un acusado complejo de inferioridad. Larvada por el rencor, Mercedes Fernández, y sus ninfas, están dejando al PP astur, en paños menores.

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